"Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y enterrado,escribe cosas dignas de leerse, o mejor aún, haz cosas dignas de escribirse... - Benjamin Franklin


jueves, 17 de junio de 2010

CÁNCER, DRAMÁTICA REALIDAD

La palabra es intimidante. Y con razón. La vida ha cambiado repentinamente en estos días para varias personas conocidas o allegadas a mí, entre ellas tres jóvenes mujeres  en quienes un diagnóstico de cáncer ha desatado una nueva dinámica de existencia, tanto para ellas como para sus parientes.
Tres mujeres hermosas, casadas; dos de ellas son madres, hoy enfrentan una batalla que requiere muchos cuidados, fortaleza de ánimo y muchos gastos.
Sin duda la situación puede llevarlas a experimentar profundos altibajos emocionales y espirituales. Una de ellas, cuando la visité con otras amigas para orar y servirle de apoyo, nos recibió con agrado y su voz se quebró cuando nos dijo que sabía que Dios no le da a nadie más de lo que puede soportar. 
No hay fórmulas que nos permitan estar seguros de qué decir en momentos así. Hay miedo a ser imprudentes, miedo a ofrecer falsas esperanzas, miedo a acusar o defender a la providencia, miedo de que la persona crea que estamos cerca por compasión o por lástima.
Pero llega el momento que superamos los miedos y enfrentamos la situación. Cuando vamos a  dar apoyo muchas veces el visitante es el que recibe ánimo de parte del enfermo, que muestra una actitud de fortaleza y esperanza admirable y eso cambia nuestra perspectiva: La realidad es que hay ver esta enfermedad como un enemigo a vencer.  Soy testigo de varios casos en los que las personas han triunfado en su lucha por recuperar su salud.  Hay recursos a la mano para el enfermo, desde las novedades de la ciencia médica, las terapias alternativas y por supuesto la fe cristiana cimentada en las promesas  de la Biblia.
Quiera Dios ayudarnos a dejar de ver el cáncer como invencible. Puede ser un enemigo derrotado si nos documentamos más sobre cómo evitarlo y cómo combatirlo; si nos armamos de coraje y fuerza de voluntad, y reitero, nos aferramos a la fe en el Dios que puede sanar toda dolencia.

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