"Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y enterrado,escribe cosas dignas de leerse, o mejor aún, haz cosas dignas de escribirse... - Benjamin Franklin


lunes, 24 de abril de 2023

AMAR EN DISTINTAS ESFERAS


El amor es el tema más abundante en la Biblia y desde algunos enfoques también puede ser el más popular. Aun así, suele ser más fácil hablar del amor  que practicarlo apropiadamente, con fundamento bíblico y si caer en distorsiones de su verdadero significado.  El autor de Hebreos, en el capítulo 13. 1-6 nos ayuda a clarificar la forma en que podemos expresar el amor en distintas esferas.

Los creyentes en Cristo constituyen su iglesia, y se les exhorta constantemente a mostrar amor fraternal (Filadelfia). Somos una familia en la que hermanos y hermanas en la fe podemos realizar acciones que  demuestren en hecho y verdad el afecto que nos une en un cuerpo, del cual Cristo es la cabeza.

El amor ha de mostrarse también a los desconocidos y extranjeros (Xenofilia). Las acciones hospitalarias  son un ejemplo  magnífico de aprecio y estima  por aquellos a quienes Dios nos permite servir en situaciones puntuales,  aunque no sean parte de nuestro círculo íntimo. Reconózcalo o no, todo el mundo necesita ser amado y siempre hay oportunidades de marcar la diferencia en la vida de los demás.

Nuestra forma de amar  también debe alcanzar a quienes están padeciendo prisión y persecución por causa de su fe, sabiendo que se trata de siervos de Dios que necesitan nuestras oraciones y apoyo.  

El amor en el matrimonio tiene un énfasis especial en la Biblia, y debe ser honrado en el contexto del diseño de Dios.

Y si hay algo que se nos exhorta a no amar, es al dinero, ya que la avaricia puede bloquear nuestra generosidad.  Dios tiene el poder de saciarnos emocional, espiritual y materialmente.


jueves, 13 de abril de 2023

COLAPSO

                     Vista del Puerto Don Diego, Santo Domingo, desde mi ventana en Mayo del 2020.
 

Viví casi tres años frente al puerto Don Diego, en Santo Domingo. La vista del rio Ozama y de la Zona Colonial desde mis ventanas me fascinaba, pues el sol  hacía resplandecer las aguas al amanecer, y  sobredimensionaba  el  encanto de los viejos muros de la  ciudad.

Además, cada semana amanecía ante mis ojos alguna novedad, ya fuera el rutinario Ferry, que va  y viene de Puerto Rico regularmente, o los enormes barcos cargueros  abarrotados de vehículos, que eran colocados en una hilera a todo lo largo del muelle, paralelo a la avenida del Puerto, entre las instalaciones de aduanas y el puente flotante.

En ese tiempo, vi atracar en el puerto yates de lujo, algunos muy emblemáticos como aquel cuya propiedad se atribuye un magnate ruso, que creó mucha curiosidad y  alarma en la ciudad pues las autoridades lo tenían rodeado impidiendo su partida. Recuerdo  los buque-escuela, que hospitalariamente permitían a los interesados subir a bordo y pasearse por las instalaciones.  Algunas mañanas mis ojos quedaban fijos ante el asombro de magníficos y suntuosos cruceros que hacían su entrada espectacular hasta instalarse justo frente a mi condominio. ¡No podía pedir más entretenimiento!

Por eso, mi corazón se sacudió hace unos días con la inesperada noticia del colapso de esa área del puerto. Las imágenes publicadas en los medios me causaron asombro y nostalgia. ¿Cómo fue posible esta situación? Los voceros de las instituciones correspondientes afirman que se trató de una sobrecarga de peso, por un cargamento de acero que se colocó allí. Gracias a Dios, no hubo personas afectadas por el lamentable suceso. Sin embargo, costará tiempo y dinero reconstruir esa zona.

La situación me hizo reflexionar también, pensando que, en ocasiones, las personas somos como ese puerto, manejando y procesando cargas que corresponden a nuestros roles y responsabilidades en la vida. A veces, voluntaria o involuntariamente, nos sobrecargamos, asumimos más y más compromisos, deberes y tareas sin tomar en cuenta que podemos estar atentando contra nuestra capacidad de resistencia. En su momento, algunas señales nos avisan que hay peligro, pero las ignoramos hasta que … lo inevitable sucede: nos desplomamos, ya sea con un evento de salud mayor, o alguna área de la vida, descuidada por sobre atender otras, se quiebra y causa el derrumbe de todo lo demás… ¿Puede usted pensar si acaso no está su vida en peligro de colapso?

Hay que saber reconocer nuestros límites de esfuerzo y  resistencia.  Hay que administrar las cargas que nos corresponde de llevar, si queremos evitar quedar en ruinas.

lunes, 3 de abril de 2023

LOS PROTAGONISTAS Y ESPECTADORES DEL PRIMER VIERNES SANTO

Por Telésforo Isaac

Se ha dicho y escrito mucho acerca de lo sucedido el primer Viernes Santo, describiendo la desventura, traición, entrega, tribulación, juicio, condena y muerte de Jesús de Nazaret. Los hechos de ese viernes, después de los memorables acontecimientos del Jueves Santo, adquieren mayor trascendencia dada la envergadura de lo acontecido ese extraordinario día que remembramos como Viernes Santo. Sin embargo, se impone la prudencia, a pesar de la importancia de señalar culpabilidades. Es preciso considerar las características y la naturaleza humana, la influencia religiosa, presión política, el ambiente social imperante en el pueblo. Por tanto, no es correcto juzgar radicalmente a todos los que, de una u otra condición, estuvieron presentes, o actuaron de modo consciente o inconsciente, en lo sucedido. Es necesario determinar quiénes estuvieron presentes y quiénes fueron los actuantes.

El drama del Viernes Santo comenzó desde que Jesús oró en el Jardín de Getsemaní, fue entregado por Judas Iscariote a los soldados del imperio romano, y luego llevado ante la presencia de los sumos sacerdotes Anás, Caifás, quienes junto a otros jefes del Sanedrín actuaron de manera malévola. Tras el enfrentamiento, Jesús fue llevado al palacio del gobernador Poncio Pilatos y allí, frente a una bulliciosa muchedumbre, el profeta fue abucheado, falsamente acusado en un proceso de índole política y de fanatismo religioso.

Los cuatro evangelios: Mateo, Marcos, Lucas y Juan, narran los pormenores de lo que sufrió Jesús esa infausta madrugada; relatan las innumerables y maliciosas acciones que padeció el Señor: traición, difamación, negación, abandono, apresamiento, ser escupido en la cara, golpeado por los soldados; le pusieron vestidura correspondiente a un monarca y fue coronado con una diadema de espinas.

Es oportuno preguntar ahora, ¿estuvo usted presente o fue actuante al responder a Pilatos, cuando éste le preguntó a Jesús si era el Rey de los Judíos?

¿Es posible que personas como usted y yo, con características diferentes o semejantes, estuviesen allí como espectadores entre el gentío que pedía crucificar a Jesús y liberar a Barrabás; haciéndolo como fanático religioso, como miembro del ejército romano, como representante gubernamental del imperio de los Césares; o como alguno de los seguidores del profeta que salió huyendo cuando Jesús fue apresado por los soldados; o cuando fue negado por el más íntimo de sus discípulos? Acaso estaba usted como las lastimosas mujeres en el Vía Crucis (camino al Gólgota), llorosas de presenciar el maltrato dado al joven profeta; o como el cirineo transeúnte, obligado a ayudar a Jesús ya exhausto debido a una noche de aflicción, golpiza y burlas.

Por otro lado, ¿Escuchó usted las siete últimas palabras del inmolado colgado en la cruz? ¿Lo escuchó cuando dijo tener sed y se le ofreció vinagre con hiel, tal vez como anestesia para calmar el dolor causado por los clavos en manos y pies?

¿Qué sintió usted cuando, al clavar el pecho del sufrido y castigado mártir, brotó liquido como agua y sangre?; ¿Qué emoción le causó cuando los soldados reconocieron que el malogrado religioso era “verdaderamente hijo de Dios”?  ¿Qué impresión le causó la piadosa acción de José de Arimatea y el maestro Nicodemus que hicieron las diligencias para obtener permiso del gobernador Pilatos para sepultar el inerte cuerpo de Jesús en una tumba nueva?

Al leer este artículo respecto a las personas presentes o actuantes en el drama del primer Viernes Santo, ¿Dónde se ubica usted ante ese brutal acontecimiento?