"Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y enterrado,escribe cosas dignas de leerse, o mejor aún, haz cosas dignas de escribirse... - Benjamin Franklin


martes, 27 de diciembre de 2022

LA PUERTA DE LA ESPERANZA

Imagen Pixabay de uso libre

Al comenzar un nuevo año, 2023, en el calendario gregoriano de la Civilización Occidental, se precisa oír las palabras del Profeta Oseas, quien promulgó a nombre de Dios, diciendo: “Convertiré el valle del desastre en puerta de esperanza” (Oseas 2: 15). La puerta aludida por el profeta se presentó en espacio y tiempo en la persona de Jesús de Nazaret, quien vino y se identificó como Hijo del Dios Viviente, el Verbo Encarnado, Alfa y Omega, el Camino, la Verdad y la Vida, y en docenas de títulos más. Él declaró de sí mismo: “Yo soy la puerta; el que por mi entre se salvará”. (Juan 10: 9). La expectativa de la añorada esperanza se culminó con el nacimiento, vida, ministerio, muerte en la cruz y resurrección. 

Es conveniente y alentador, escuchar esta expresión aquí y ahora, entre nosotros y en todo el mundo. Esto es así, porque la situación que impera en todo el globo terrenal, es similar a lo que sucedía cuando Oseas habló al pueblo de Israel, alegando que las desgracias que los seres humanos estaban cometiendo eran similares a las de tiempos pasados.

En aquel entonces, el pueblo hebreo estaba en un desierto de aridez espiritual, la corrupción moral y la degradación humana separaban a los fieles de Dios. Sin embargo, a pesar del estado deprimente en que se encontraba aquella gente, Dios quiso dar muestra de su misericordia, su ternura y su amor por los hombres y mujeres de esa nación. El benévolo señor también puede hacerlo ahora en la isla de Quisqueya, y en todo el mundo, debido a la coyuntura histórica del momento. 

El deseo y la voluntad divina se hicieron saber a través del profeta Oseas, quien anunció la intención del Señor de convertir el valle del desastre en “puerta de esperanza”. Esa puerta de esperanza anunciada por Oseas, hace más de 700 años antes de la venida de Jesucristo, se hizo una realidad cuando Jesús mismo dijo: “Yo soy la puerta: el que por mí entre, se salvará” (San Juan 10: 9). Escuchemos, pues, las palabras de Jesús y cambiemos los desastres en bienaventuranzas.

Jesús es la puerta por donde entra el pecador, el apóstata, el descorazonado, el vicioso, el que anda por malos caminos, el borracho, el mujeriego, la prostituta, el drogadicto, el ladrón, el opresor, y todo aquel que anda a espaldas de Dios o está en conflicto consigo mismo, con su familia o con la sociedad, para llevarlo al sendero de la esperanza y a la puerta del arrepentimiento, el perdón y la reconciliación.

El anuncio del Profeta Oseas fue imperante y alentador para el pueblo hebreo muchísimo antes de nacer Jesucristo…Hace 2022 años, ese mensaje, que nos asegura que Él es el camino, la verdad y la vida…adquiere mayor sentido para todos los que creen en el Señor Jesús.

 “Jesús es la puerta” que conduce a la conversión; al encuentro con la verdad; a la paz interna; a la buena relación con los demás y con la esperanza de ser heredero del reino de Dios. 

El inicio del año 2023 es ocasión apropiada para renovación de la vida… es tiempo especial para entrar por la “puerta de esperanza”. ¡Ven pues a Jesús! Él es la puerta para que encuentres consolación, paz, esperanza, deleite espiritual y emocional en la vida de todos los creyentes y personas de buena voluntad.

Señor, escucha nuestra causa, atiende a nuestro clamor, presta oído a nuestra oración… Ábrenos la puerta de la esperanza.

Escrito por Telésforo Isaac 


viernes, 9 de diciembre de 2022

REVERDECER

 

Ocasionalmente compro pequeñas plantitas ornamentales para decorar espacios pequeños, como un estante en el baño o sobre mi área de trabajo. Al estar limitadas a una base o tarro tan pequeñito, usualmente estas plantitas tienen una vida limitada. Al no servir más, suelo deshacerme del tarro y adquirir una nueva.

Con esta que comparto en la foto, sucedió que al secarse completamente la plantita original, la moví de lugar, pensando que aun seca tenía cierto atractivo que podía extender el tiempo antes de tirarla y sustituirla.  Recuerdo que estuvimos fuera de casa un fin de semana largo y al regresar, de entre las ramitas secas empezaban a brotar nuevos retoños verdes. Me maravillé de pensar que, en circunstancias restringidas, sin cuidado ni agua, esta plantita resurgió, y me convenció de que vale la pena conservarla y apreciarla.

En la escritura, Salmo 92, versos 12 en adelante, encuentro un paralelo en la vida del creyente y lo que esta plantita me ha ilustrado:

 

 El justo florecerá como la palmera;

Crecerá como cedro en el Líbano.

Plantados en la casa de Jehová,

En los atrios de nuestro Dios florecerán.

 Aun en la vejez fructificarán;

Estarán vigorosos y verdes,

Para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto,

Y que en él no hay injusticia.

Hay etapas en nuestra existencia, en que podemos sentirnos como esa plantita seca; hay momentos que nuestra existencia parecer haber llegado a un punto de improductividad, sequedad, esterilidad, sin sentido. Muchas veces esta situación está asociada a la pérdida del empleo, a la soledad, al retiro, a la pérdida de un ser amado. Estas situaciones pueden llevarnos a conclusiones muy desalentadoras sobre el futuro. Pero el final puede tomar otro giro.

Cuando nos hacemos conscientes de la obra que Dios es capaz de hacer en nosotros,  cuando nuestra fe está fundamentada en su Palabra y sus promesas, cuando nuestras limitadas fuerzas son invertidas en obras de justicia, entonces, ninguna limitación o carencia evitará que logremos reverdecer, resurgir, dar fruto como árboles que  han experimentado otoños… pero que reinician el ciclo, con nuevas ramas ( Nuevas ocupaciones, talentos a desarrollar, ministerios en qué servir…) que adornan la obra de Dios.

No volveré a tirar una plantita, como Dios no me desecha en mi esterilidad, si no que me da la oportunidad de reverdecer.

viernes, 2 de diciembre de 2022

EL PERDON

Imagen de Pixabay de uso libre

Por Telésforo Isaac

El perdón es una decisión, una acción tomada con libertad y voluntad propia. Es un hecho que libera los sentimientos negativos, como el rencor, resentimiento, enojo, disturbio mental, inestabilidad emocional, y desconfianza; ya que perdonar restaura la condición espiritual propia de una persona sana y consciente de lo que es la virtud de la fraternidad. Al perdonar, se restablece la energía perdida y repone la buena salud embobecida por la infección psíquica.

Perdonar abre un nuevo camino hacia la reconciliación, abandona la infausta condición de negación del pasado, y alivia la persistente angustia que mantenía un veneno que intoxica el alma. Se ha dicho de manera muy precisa que: “La falta del perdón es el veneno más destructivo para el espíritu”. 

De manera efectiva, al perdonar, capacita para concentrarse mejor y relacionarse con amor sincero, e indudable confianza; pues, libera suspicacias y trazos sombríos subyacentes en la mente y el corazón.

Perdonar es una virtud enseñada y practicada por personajes de la santa Biblia, en realidad por Jesús de Nazaret, quien en Mateo 18:14-22, dio un puntual modo de perdonar al responder a Pedro, quien le preguntó a Jesús; ¿Cuantas veces deberé perdonar a mi hermano, si me hace algo malo? ¿Hasta siete veces? Jesús le contestó: “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete”. (Matero 18:21-22).

Más notable, aun, es el caso en la ocasión cuando Jesús estaba colgado en la cruz y expresó: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. (Lucas 23: 34).

Otra valiosa narración acerca de perdonar, fue lo que sucedió en la muerte de Esteban, mientras él era apedreado   por dirigentes judíos para martirizarlo, con el consentimiento de Saulo de Tarso, posteriormente, san Pablo; el joven seguidor de Jesucristo, oró diciendo: “Señor Jesús, recibe mi espíritu”. Luego se puso de rodillas y gritó con voz fuerte: “Señor. No tomes en cuenta este pecado”. (Hechos 7: 59-60). Estos hechos singulares de perdonar, está ahí como atinados prototipos. 

En la santa Biblia hay 35 a 40 versículos con referencias sobre el valor de perdonar. Los ejemplos de Jesús, Esteban y otras figuras en las Santas Escritura para perdonar, deben ser modelos para seguir; por tanto, en lugar de ser acomplejados, de duros corazones, vengativos, resentidos, debilitados por el veneno que intoxica el alma; se sigue lo dicho por san Pablo en Efesios 4: 32: “Más bien, sean bondadosos, y compasivo unos con otros, y perdonándose mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo”. (Efesios 4: 32)