"Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y enterrado,escribe cosas dignas de leerse, o mejor aún, haz cosas dignas de escribirse... - Benjamin Franklin


lunes, 28 de agosto de 2023

LECCIONES DE UN VIAJE EN TREN

Imagen : Pixabay de uso libre

Mi primer viaje en tren a Chicago prometía aventuras y descubrimientos. Acompañados por amigos con dos niños pequeños y un cochecito, abordamos un vagón casi vacío. Al otro lado del pasillo, un amigable señor inició conversación y preguntaba y bromeaba con los pequeños. Aunque hubiera preferido menos conversación y mirar y comentar en el trayecto, la cordialidad del pasajero dictaba corresponder con algunos comentarios.  Entre tanto, en cada parada, entraba más gente al tranvía, que también conversaban y las voces se entremezclaron de modo que nuestra charla ya no se destacara en el ambiente.

Al llegar a nuestro destino, nos despedimos amigablemente del pasajero, que continuaría algunas millas más a bordo.

Por la tarde, tras un agotador día de turismo, nos apresuramos para tomar el tren de regreso. El vagón estaba lleno, y después de buscar asientos en vano, encontramos uno para la madre y los niños. El padre y yo permanecimos de pie y consideramos esperar a una próxima parada para encontrar asientos.

El  padre de los niños y yo permanecimos de pie, a lado del resto de la familia y comentábamos si tal vez tuviéramos que esperar a ver si alguien baja en la siguiente estación para lograr un asiento. Los niños, a pesar de que estaban cansados, hablaban a su papá, señalaban cosas que veían por la ventana, reían y nos hacían reír.  Fue cuando, otro pasajero  sumamente enfurecido se levantó y se acercó a nosotros y nos mandó hacer silencio, apuntando con el dedo a un letrerito en las paredes del vagón: Quiet Car.  Estábamos perplejos de lo que, en nuestra ingenuidad e ignorancia estábamos experimentando. Por la prisa y la imposibilidad de hallar asientos habíamos perturbado el área sagrada del tren.  Confundidos, abandonamos el vagón. Luego supimos que, el pasajero furioso volvió a reclamar por las voces de los niños en el Quiet car. El oficial boletero le respondió que esas reglas no aplican para los niños y esto impulsó al ciudadano a abandonar el vagón, aun mas airado.

Mis reflexiones, tiempo después: aprendí la importancia de respetar el "Quiet Car". Es un espacio para el silencio que todos pueden necesitar en cualquier momento. Sin embargo, como aquel ciudadano airado, el ruido y la turbación pueden estar dentro de nosotros y hacernos intolerantes a lo cotidiano, como la risa de los niños. Puede hacernos intolerantes a lo inesperado, como la inexperiencia de viajeros novatos. Reflexioné sobre la importancia de la tolerancia y la empatía que tanto se promueve, y que no siempre somos capaces de practicar.


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