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miércoles, 2 de junio de 2021

JOYAS DE PAPEL: CON EL CUCHILLO EN LA BOCA

 


La ansiedad que provoca la incertidumbre financiera  que se ha profundizado en medio de la pandemia del COVID 19 nos impulsa a buscar estrategias para sobrellevar y superar la crisis cuando de finanzas se trata.  Por eso, mi primera impresión al escuchar a Cesar Perelló anunciar la publicación de su obra “ CON EL CUCHILLO EN LA BOCA”  fue felicitarlo por ofrecernos este compendio de su reconocida experiencia en finanzas personales.  Y luego con un par de clicks asegurarme de comprar el libro en versión digital en la plataforma Amazon.

El autor ofrece cuatro claves para esta crisis y reflexiones acerca de la enseñanza que nos deja. En un lenguaje ligero y mezclando anécdotas personales y de su familia, nos guía en forma práctica a diagnosticar nuestra situación particular y en base a ella establecer que es más indicado que nos corresponde hacer en esta coyuntura.

Como no quiero ser spoiler, y espero que otros si quieren y necesitan inviertan en adquirir esta publicación, solo diré que se puede leer en  un par de horas, por su amena y hasta simpática redacción,  pero aplicar las claves y recomendaciones que ofrece puede llegar a ser un trayecto que nos lleve oportunamente a una condición financiera más adecuada que la presente. 

lunes, 4 de enero de 2021

JOYAS DE PAPEL: HUMILDAD QUE TRASCIENDE

Tuve la grata oportunidad de participar en la puesta en circulación del  libro: HUMIDAD QUE TRASCIENDE,  de la autoría del Pastor Pierre Phillipe, presidente de la Liga Bíblica Dominicana.

 Cuando recibí la invitación decidí acudir, invadida de curiosidad, con pensamientos tales como : ¿Publicar un libro en medio de una pandemia? ¿Ponerlo en circulación en un evento presencial?  Pero más aun… ¿Escribir sobre la humildad? Considero que es realmente un desafío.  Al estar presente, sin preguntar, recibí  las respuestas a mis inquietudes.

El pastor Phillipe reconoce que es escasa la literatura que trata este tema, que es arriesgado escribir al respecto porque, de alguna manera se asume que “Los humildes no escriben”, pero el riesgo vale la pena, para que reflexionemos  sobre lo perjudicial del orgullo y la soberbia que lamentablemente se percibe en entornos de la familia de la fe. Promover el valor de la humildad, y la forma de alcanzarla, es el contenido, sencillo y ágil de leer presentado en esta Joya de papel.

miércoles, 8 de enero de 2020

JOYAS DE PAPEL: ¿ES RAZONABLE CREER EN DIOS?


Timothy Keller nunca me decepciona con su estilo de escribir, y usualmente también me satisfacen sus argumentos.

  Esta vez estoy leyendo (En versión Digital) este tratado en el que Keller se enfoca en responder a una pregunta  vinculada a las convicciones de las personas respecto a Dios.

 Keller busca el terreno común que puede haber entre los creyentes que, con cierta discreción pueden lidiar con algunas interrogantes, (teniendo dificultad para entender y aun más para explicar a otros algunos temas de su fe) y los escépticos que, en su momento pueden dudar de sus propias dudas.

Keller valida la posibilidad de que un creyente  tenga dificultades en entender algunos aspectos de la fe. “Una fe sin dudas es como un cuerpo humano sin anticuerpos. Un creyente puede verse  muy indefenso cuando sufre una experiencia traumática o se enfrenta al reto de las difíciles interrogantes que plantean los escépticos.”

Entonces el libro tiene dos audiencias: Por un lado, apoya al creyente a sumergirse en las preguntas más profundas que hacen quienes no profesan la fe, a la vez que invita al escéptico encontrar la fe a través de sus dudas. Creo que es una forma válida de compartir con altura las convicciones espirituales.  Seguiré leyendo…

sábado, 9 de febrero de 2019

JOYAS DE PAPEL: EL IDEARIO DE DUARTE


Este mini libro es un valioso regalo que recibe el visitante en la recepción del Museo CASA DE DUARTE, lugar que recrea con impecables figuras de cera, los hitos en la vida del patricio Juan Pablo Duarte.

¿Qué hizo Duarte? Me preguntan. Hizo mucho, casi todo, respondo: Rescatar el sentido de la dominicanidad, de la soberanía de un pueblo, de la independencia de un estado.  Privilegiado socialmente, tuvo la oportunidad de estudiar y forjar en otros menos agraciados, una conciencia, una convicción. Líder preclaro, entregado, apasionado por la causa. Líder estratégico, supo sentar las bases, ganar adeptos, promover el plan, orquestar cada detalle hasta su consumación.

Y ahora está ese legado conceptual, filosófico si se quiere, que se me antoja indispensable conocer y promover en una tierra que fluctúa entre el amor patrio y la decadencia que genera el egoísmo, la corrupción de unos pocos que deshacen con los pies lo que Duarte hizo con sus manos.

 ¡Oh si cada dominicano se contagiara de la pasión y compromiso de Duarte! Sin, duda, viviríamos y ostentaríamos nuestra ciudadanía con alta honra y dignidad.  

martes, 26 de junio de 2018

JOYAS DE PAPEL: MARGIN ( MARGEN)


“MARGIN”,  restaurando las reservas  emocionales, físicas, financieras y de tiempo de la vida sobrecargada, del autor Richard A. Swenson,    es una importante recomendación de lectura que he recibido. El libro es publicado en inglés.  Su lectura atrapa enseguida si usted se siente fotografiado en el cuadro que el autor plantea en el mismo primer capítulo.  Los que ondeamos la bandera de que vivimos “al máximo de nuestro potencial”, podemos terminar desesperadamente intentando recuperar los márgenes que una vez cedimos.  

Una sinopsis de la obra nos indica qué encontraremos durante su lectura:

“El margen es el espacio que alguna vez existió entre nosotros y nuestros límites. Este libro es para cualquiera que anhela el alivio de la presión de la sobrecarga. Reevalúe sus prioridades, determine el valor del descanso y la simplicidad en su vida, y vea de dónde proviene su identidad. Los beneficios pueden ser buena salud, estabilidad financiera, relaciones satisfactorias y disponibilidad para el propósito de Dios.”

Richard A. Swenson prescribe:

Síntoma: dolor
Diagnóstico: sobrecarga
Receta: margen
Pronóstico: salud.

Este resultado, salud,  dependerá en mucho de si uno considera que vivir sin márgenes es una enfermedad o no y en consecuencia, ver si está dispuesto a tomar la prescripción.  Seguiré leyendo a ver cómo me va.


viernes, 27 de abril de 2018

JOYAS DE PAPEL: ECONOMIA EMOCIONAL

La neuroeconomía, un campo de investigación en auge, es el tema planteado en este best seller. Compré una copia de segunda mano de la versión en español, que data del 2008. Motterlini  logra captar nuestro interés desde el primer enunciado en su introducción, donde establece que con frecuencia nos engañamos en las elecciones económicas que hacemos.   Busca la forma de mostrarnos lo íntimamente fusionadas que pueden llegar a estar la economía y la psicología.

Este plano emocional de la economía puede aportar respuestas a la efectividad del mercadeo, la publicidad, las ansiedades que se pueden llegar a desarrollar por el deseo de comprar, entre otros elementos.  “La anticipación de una ganancia monetaria,-- argumenta el autor-- excita la misma región del cerebro que se activa con los apetitos relacionados con la gula, el deseo sexual o el consumo de drogas. 

Cuando se trata de ahorrar, gastar e invertir no somos esos racionales y fulminantes calculadores de “utilidades” que pueblan los modelos matemáticos de los libros de economía. Como si no bastara, en la vida diaria sentimos alegría, miedo, ira, celos, envidia, disgusto y muchos otros sentimientos que condicionan nuestras decisiones de manera muy poco calculada.

No tiene nada de malo, siempre que se sepa. Y no hay mejor manera de adquirir semejante conciencia que ponerse a prueba. Cosa que el lector podrá hacer en las próximas páginas, midiéndose con una serie de pequeños experimentos, casos concretos, tests, problemas y acertijos que ilustran paradojas y anomalías recurrentes en nuestras elecciones económicas cotidianas. Se puede hacer provecho de este libro, tanto desde el plano de vender más, si usted es empresario, como desde el plano de no ser marioneta de los mercaderes, en el rol que nos es común a todos: el de consumidores.


domingo, 9 de julio de 2017

JOYAS DE PAPEL: MENSAJE A UNA IGLESIA EXPATRIADA

En las últimas tres semanas he tenido la oportunidad de facilitar el estudio de la Escuela Bíblica en mi congregación local,  basándonos  en la Primera Carta de Pedro, en el Nuevo Testamento. Es una epístola  que nos anima a reconocer la esperanza a la que los creyentes han sido llamados y cómo vivir emulando a Cristo, quien en todo nos dio ejemplo, incluyendo el experimentar gozo a pesar del sufrimiento.  
Por obra de Dios, en estos mismos días me enteré de la publicación de un libro basado en esta misma carta de Pedro y tuve la satisfacción de pedir a su autor, el hermano Wilfrido Payán, misionero, predicador y escritor, que me enviara un ejemplar.  Enseguida lo tuvimos a mano, empezamos a sacar provecho de este recurso, que está escrito en una forma muy digerible y relevante para los creyentes de este tiempo, con impecable redacción.   
En el prefacio, el escritor plantea: “Ser parte de un conjunto de creyentes expatriados especialmente por su fe, puede resultar muy difícil para cualquier hijo de Dios. Movido por el Espíritu Santo , el apóstol  Pedro dirigió sus escritos a tales creyentes , confortándoles  con enseñanzas  y exhortaciones  prácticas  que siguen siendo relevantes para nosotros, aunque vivamos en países  más receptivos y tolerantes al evangelio.”

Muy valiente Payán al publicar en este tiempo contra los pronósticos adversos a la demanda del libro impreso. Su esfuerzo por bendecir al pueblo de Dios con esta publicación no debe ser desaprovechado. 

viernes, 23 de junio de 2017

JOYAS DE PAPEL: PROHIBIDO QUEJARSE

No me quejo de haber comprado el libro. Jon Gordon usa con sencillez el modelo de hilvanar una historia para comunicar los principios esenciales que constituyen su punto en esta propuesta:   No da por sentado que las quejas sean todas negativas y tengan efecto perjudicial,  sino que hace una separación para apoyarnos en la tarea de desarraigar el hábito crónico de quejarse por todo, todo el tiempo: quejas sin fundamento, que usualmente se verbalizan  ante quienes no tienen ninguna facultad para aportar una solución.
Gordon propone un plan  con sus herramientas de aplicación, para que tanto en lo personal, lo familiar y lo empresarial logremos superar un hábito que provoca  pérdidas, fracasos, malestar, clima laboral toxico, problemas de salud y deterioro de vínculos significativos.

En lo personal quiero mejorar en este sentido y espero estar en posibilidad de influenciar positivamente a otros, de manera que un clima positivo florezca a mi  alrededor, y la maleza del negativismo no tenga espacio para brotar. 

domingo, 14 de mayo de 2017

JOYAS DE PAPEL: LAS 10 REGLAS DE ORO DEL LIDERAZGO.

Esta nueva joya de papel que empiezo a leer, es un refresh de sabiduría ancestral, que reúne principios de los grandes filósofos griegos clásicos. Los autores ( Soupios y Mourdoukoutas) parten de la hipótesis de que el origen de los problemas  de nuestra sociedad actual  es una “extraordinaria penuria de liderazgo”.
Las cualidades especiales de un líder auténtico son notablemente complejas e infrecuentes.  El liderazgo es un compuesto poco común de habilidad, experiencia y madurados puntos de vista personales.  Solo aquellos hombres que han cultivado una filosofía de vida  cuidadosamente concebida suelen ser líderes exitosos.
La primera regla de oro del liderazgo (Única que voy a citar en esta reseña) es “Conócete a ti mismo” ,  pensamiento de Tales de Mileto.
Aunque tal expresión ha sido usada y abusada, auto conocerse no deja de ser un desafío  para el ser humano . Hoy más que nunca muchas distracciones impiden que nos detengamos a la auto interrogación; Barreras psicológicas se constituyen en una poderosa tendencia a oscurecer, distorsionar y  novelar a favor de una realidad inventada y que dificulta que podamos formarnos un juicio ponderado de nosotros mismos. Está también  el hedonismo que nos impulsa a buscar la facilidad y el placer por encima de los problemas y el dolor; Otro factor en contra es la imaginería de los medios con  sus irreales retratos del “éxito”.
Los aspirantes a líderes deben explorar el lado oscuro de su ser interno, poner al descubierto las deficiencias psicológicas  y las verdades molestas, arrojar una luz dura e implacable sobre las falsedades autoexculpadoras y someterse a un programa que desvele y disipe tales deficiencias  y autoengaño. Los que rehúyen a la tarea de enfrentarse a sus propias debilidades  y carencias, es muy improbable que alcancen algo siquiera cercano al estatus de Líder”, por que ¿Cómo podrían los que permanecen ciegos ante sí mismos dirigir a otros?.

-Seguiré leyendo… 

domingo, 5 de marzo de 2017

JOYAS DE PAPEL: FAITH POWERED PROFESSION

Recientemente tuve la responsabilidad de impartir una breve charla para mujeres sobre “La fe cristiana reflejada en el trabajo”. En mi compilación de bibliografía adquirí la versión digital de este libro de Elizabeth Knox, que no sé si tenga una versión en Español.  Me parece una excelente obra que aporta a la reflexión de la realidad contemporánea de la mujer cristiana en su rol de trabajadora.
La profesión potenciada por la fe parte de que en la agenda de Dios, las mujeres al igual que los hombres están llamadas a ser luz del mundo y sal de la tierra en el ámbito laboral. Aun así para la mujer es un dilema decidir a qué roles darle prioridad en su vida, si a los de esposa y madre, o si la soltería, o si la carrera profesional… cada aspecto permeado por la realidad confesional que la influye.
Después la autora hace  una reflexión sobre el dilema del equilibrio vida y trabajo, pensando qué consideramos vida y qué consideramos trabajo,  si cuenta o no como trabajo lo que hacemos en la iglesia o ministerios, o si en sí misma la profesión es un elemento de la esfera que definimos como “vida”. La escritora planteando casos que demuestran que no hay una fórmula única aplicable a toda mujer y toda circunstancia.
Un capítulo interesante es el dedicado a la interacción de la mujer cristiana con compañeros de trabajo del sexo opuesto y cómo establecer límites sanos que eviten caer en relaciones no apropiadas.  Parte de la definición:  apropiado= que honre a Dios. 
Un capítulo más a citar lo titula: ¿Estamos supuestas a ser evangelistas en nuestro trabajo?   En resumen plantea que no se trata de predicar, sino de testificar. Una cita  que hace Elizabeth , del libro de otros autores hará que yo,  de esta joya de papel, procure en lo inmediato conseguir y leer una siguiente: SHERMAN &  HENDRICKS “Tu trabajo cuenta para Dios”  He aquí la cita:

“Los cristianos deben trabajar en empleos seculares primordialmente como una estrategia de evangelismo. Si Redefines tu descripción de puesto ya no eres doctora, maestra o vendedora, llegas a ser  una evangelista en el campo de la medicina, la educación o el mercadeo”. 

jueves, 17 de abril de 2014

ADIOS A GABRIEL GARCIA MARQUEZ


El premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez falleció este jueves en Ciudad de México a los 87 años.
El escritor colombiano murió rodeado de su familia en su casa del sur de la capital mexicana, donde vivió las últimas décadas.

Nacido el 6 de marzo de 1927 en Aracataca, García Máquez ganó el Premio Nobel de Literatura en 1982.
Gabo, como también se le conocía, vivía desde hace tiempo retirado de la vida pública después que se conociera que tenía una pérdida paulatina de la memoria.

Su obra "Cien Años de Soledad" ha vendido unos 50 millones de ejemplares en más de 25 idiomas y su publicación fue un hito que marcó el llamado "boom" de la literatura latinoamericana.

Otras de sus obras importantes incluyen "El general en su laberinto", "Amor en los tiempos del cólera", "El coronel no tiene quien le escriba" y "Crónica de una muerte anunciada".
 (BBC Mundo)

sábado, 16 de marzo de 2013

IRRELEVANTE


IRRELEVANTE

La mañana estaba fresca y el cielo un poco gris. El resort entre sierras y vegetación boscosa invitaba a reflexionar. Desayuné temprano y en vez de ver las actividades de grupo, elegí dar un paseo, una caminata conmigo misma, de esas en que piensas profundo y sin testigos, ríes y lloras si quieres, piensas hasta que te duele. 

 Los senderos ya existían y apenas me fijé en las señales que indicaban hacia dónde llevaban. Una sensación de seguridad y tranquilidad me permitieron avanzar confiada, si prisa, sin destino.  Hasta que alcancé a ver a aquel hombre que, al parecer coincidiría conmigo unos metros más adelante, él venía, desde un sendero perpendicular, e igual que yo, lucia que estaba cavilando profundamente. En breves segundos hilvané una secuencia de pensamientos, primero, su presencia en mi escena solitaria, cambió el cuadro, interrumpió mi retiro.  Luego, dije, solo nos cruzaremos y diremos buen día, y luego, él seguirá su trayecto y yo recuperaré mi espacio, después de todo, a lo mejor también yo a él le parezco una intrusa, que pronto romperá la configuración de su ruta, con la electricidad que emana del sonido “hola” o las ondas magnéticas de una sonrisa fugaz.

Pero no, yo tenía dos opciones más: podía detenerme, como a mirar algo repentino que desviara mi atención y evitar la intersección, o acelerar el paso y adelantarme a llegar y pasar.

Entonces me pregunté porque quería huir, qué me asustaba y sentencié, que era irrelevante cruzarse con cualquier persona en cualquier momento y en cualquier lugar.

Y llegamos simultáneamente a la intersección, y él habló primero, y yo tragué en seco con lo que oí, mientras él se tornaba en mi dirección.  “Dios es espléndido, no le pedí encontrar un ángel en este paseo” En mi sano juicio, habría catalogado esa frase de cursi.  Pero igual, arisca y predispuesta, respondí con una ligera mueca, un gesto ambiguo entre la gratitud y la indiferencia.

Él no dijo nada más por algunos segundos, solo caminaba consigo mismo. Pero yo ya no caminaba conmigo misma. Su presencia me invadía y quise pensar en cuánto duraría ese sendero. 

Decidí hablar yo.

--¿Estás en el retiro?

--Así es--- respondió--- Supongo que tú también. Pero no me atraen las actividades ni las excursiones, que son lindas, pero yo necesito algo distinto. Quiero, pensar.

--Pensar, la cosa más difícil del mundo-- dije.

--Cierto, alguien dijo que eso era lo más difícil. --replicó el desconocido.

--“Emerson” dijimos a un tiempo. También coincidimos en la sorpresa y la risa.

--¿Y pensar es mucho más difícil cuando alguien te interrumpe, como yo acabo de hacer, ¿verdad?

--Para ser sincera, empecé a odiarte antes de llegar a la esquina, por intruso.

--Ja ja ja ja! No creo que odies a nadie, si hasta en ese aforismo fulminante solo te brota dulzura. Pero nada, en el próximo cruce te dejo, lamento haber arruinado tu paseo.  Y además hasta allá te propongo no decir una palabra más. ¿De acuerdo?

--Sí, de acuerdo.

Y continuamos caminando, como en procesión. El silencio empezó a lastimarme. Quería oírlo reír otra vez, quería saber su nombre, quería saber quién era y de dónde. Pero hice un trato.  No sé cuántos minutos pasaron, tres, cinco, diez, no sé, pero ya no apareció ningún otro camino cruzado y el punto final del sendero era la paradisiaca vista de un abismo. Estábamos en el límite de la sierra, desde donde la inmensidad de una llanura se avistaba hacia abajo.  

--¡Wao! ¡Creo que hasta aquí llegó el trato! -- me dijo.

Volvió a reír saciando la sed que ya había creado en mí. Y entonces sacó su celular y me mostró algo. Ya en Google él tenía el mapa visualizado desde antes de salir. Él sabía el destino, yo no.

--¿Quieres descansar antes de regresar? Me preguntó. 

--Tal vez, pero si se tiene que ir, usted se puede ir.

--¿Usted quién?,--Y miró alrededor antes de seguir--me hablaste de tú hasta que hicimos el trato.

--Bueno, como sea, el caso es que no tenemos que esperarnos el uno al otro.

--Seguro, eh… (su gesto indicó que era hora de darle mi nombre., pero como no verbalizó la pregunta, no respondí).

--Perdona, soy Ángelo ¿Y tú?

Le di mi nombre y entonces, dijo,

--Prefiero que regresemos juntos, de verdad no quiero dejarte abandonada al pie del abismo… por favor…

--De acuerdo, voy a mirar un poco este paisaje y disfrutarlo un rato, solo eso. 

Nos sentamos sobre la hojarasca aun húmeda por el rocío, como a un metro uno del otro, de frente a la inmensa vista panorámica que la naturaleza prodigiosa nos regaló.

Por una décima de segundo me atreví a quitar la vista del paisaje y de reojo examinar al individuo al lado mío. Llevaba pantalones y camisa estilo expedicionario, con sus respectivas botas. Su cabeza descubierta, exhibía una semi calva que al parecer lo ubicaba en los cuarenta y tantos.  Por otro momento se alborotó mi mente con impulsos de preguntar quién era, y por qué quería estar a mi lado, y cuidar de mí como a una desvalida.  Después de todo, yo elegí ese camino y aunque no sabía cómo acababa, podría devolverme sin mayores consecuencias. Volvía en mí, y me convencía que era irrelevante saber más de él.

Pero ya no estaba tranquila queriendo pensar, más bien quería regresar ya mismo, y salirme de esta situación incómoda que en vez de tranquilidad me causaba estrés. 

--Ángelo, creo que podemos irnos.

--Seguro—dijo a la vez que se paró como un resorte y me extendió su mano para ayudarme a levantar.

--Tu mano está helada-- me dijo--. La suya estaba tibia, deliciosamente tibia. Me tomó la otra mano y las unió entre las suyas, frotándolas con suavidad.  No me miraba mientras lo hizo, como si aquello no fuera una caricia, como si prefiriera no mirarme. 

-- ¿Mejor verdad? –preguntó

--Sí, gracias, dije un poco turbada.

Empezamos a retornar sin el pacto anterior. Con todo, íbamos en silencio hasta unos minutos después, cuando él me dijo,

--No solo tenías las manos heladas, estás sumamente tensa. El estrés puede matarlo a uno ¿Sabes?

--Si, supongo que sí. Pero estar aquí de vacaciones ya es una esperanza de salvación.

Me regaló su risa otra vez.

En un momento noté que nos acercábamos al punto del encuentro inicial y empecé a anticipar qué diríamos al despedirnos. El tomó la iniciativa de hablar.

--Oye, sé que mi sección está hacia la derecha, pero si no te molesta, me encantaría llegar contigo hasta tu sitio, porque quiero asegurarme que estés sana y salva… (¿De qué?, me preguntaba yo).

Iba a responder que era innecesario, pero mis labios dijeron “Sí, de acuerdo” otra vez… total era irrelevante si doblaba o seguía. En unos minutos sería historia. 

De pronto empezó a hablar otra vez:

--Apuesto a que prefieres comida italiana y si no, mariscos… ambos igual, con vino tinto, pero tal vez porque no has probado con vino blanco…

--Ángelo… (Quise detenerlo)

--Por favor, -- dijo suplicando sutilmente-- te esperaré en la última mesa en el restaurant de buffet italiano, a las 7 de la noche. Por favor, no quiero cenar solo… soy un tonto escogiendo del menú.

--Titubeé otra vez, pero igual mis labios en vez negarse, respondieron, “Sí. De acuerdo.”

Sin darme ni cuenta ya estábamos en el umbral de mi puerta. Hice un gesto vago y nervioso de adiós con las manos, sin más palabras. El Asintió con la cabeza y sin leve sonrisa sin esbozar sus dientes. Se dio la vuelta y empezó a alejarse. Entré a la habitación y lo seguí con la mirada hasta perderlo de vista.  “Uff, tengo una cita las 7!” pensé un poco turbada.

El resto del día pareció interminable. De hecho, no salí de la habitación, ensayando peinados, probando de mi escasa selección de vestidos, y eligiendo mis diálogos. “No sé quién es, debo preguntarle a qué se dedica y dónde vive, si es casado, si tiene hijos, qué hace aquí solo…”

Me trajeron comida a la habitación, no recuerdo haberla pedido, pero eso dijeron, que había ordenado una ensalada que apenas probé, pues quería tener hambre a la noche. Minutos después de comer, un sueño invasor se adueñó de mí, y cedí al impulso de tomar una siesta. Tal vez así no le pareceré tan tensa.

A las 6 pm estoy lista, pero estoy a cinco minutos del restaurant. Me senté a leer mi libro de frases célebres; repasé otras frases de Emerson (¿Le gustarán algunas otras frases de alguien más?). ¿Cómo sabe que prefiero comida italiana y mariscos?, ¿Cómo sabe que prefiero el vino tinto y que ni si quiera intento probar con el blanco?  ¿Será que se cruzó a propósito conmigo?  Bueno… ¡Qué importa! Es irrelevante porque al restaurant irán muchos de mis conocidos y de los conocidos de él también. Sabré quien es y será todo.

A las 6 y 50 minutos, no pude esperar más y caminé hacia el restaurant, sola, como en la mañana, pero esta vez tenía tiempo y destino definidos.  Subí los escasos escalones y busqué con la mirada al expedicionario de la mañana. Lo encontré, solo allá al fondo en la última mesa. Ahora vestía camisa blanca y chaqueta azul, pantalones beige.

Ángelo lucia tranquilo y nada impaciente. Se levantó y él mismo acomodó mi silla. Quise extenderle la mano, pero ahora, además de fría, estaría temblorosa, así que, me refugié agarrando el borde de mi bolso de mano.   Miré el resto de lugar, al parecer era temprano para cenar, porque había poca gente allí. Miré otra vez buscando un ancla, alguien de mi grupo, pero no, nada de nada, mi vista parecía borrosa y él hizo señas al mesero.

--Una botella de vino blanco, la descorcharemos cuando la dama vaya por sus bocadillos de entrada favoritos.

--Me extrañó aquella ordenanza, pero me dijo: Las damas primero

--Sí, de acuerdo.

Me levanté de una silla que apenas había calentado, pensando que al parecer solo vinimos a comer. ¡Qué poco estilo, ni siquiera un poco charla de sobremesa!

Tomé un plato pequeño para escoger unas croquetas y unos canapés rellenos de queso y salsa… ¡los mismos de siempre! ¡Aquí también los tienen! Entonces, me sentí un poco egoísta de solo servir para mí. Cambié el plato… escogí el doble de todo, ¡compartiríamos la comida! ¿No será mucha intimidad para una primera vez? ¿Será que Ángelo también prefiere la comida italiana y los mariscos?,  

Volvía de regreso a la mesa y no lo encontré. Lo alcancé a ver, solté el plato y avancé hacia él, que no advirtió mi cercanía.  Hablaba por el teléfono y la curiosidad me guio a ocultarme para escuchar.

“Si, mi amor, regreso este fin de semana, tan pronto vea a mis pacientes… de hecho, ahora estoy con aquella joven que te dije… Si, cree que estamos en el “restaurant” y que ha ido al servirse al buffet. Esta mañana la he salvado yo mismo otra vez de lanzarse al abismo. No sé, he sugerido que les pongan más verjas a los límites del centro, pero me dicen que solo ella nos pone en esa situación.”

 

Mi alma se revolvió y quise huir… pero me alejé sigilosamente de regreso a la mesa. En un minuto más él venía de regreso; me halló sentada y le sonreí y me lancé al ruedo enseguida.

--Entonces el ángel eres tú. ¿Verdad?

Mi pregunta lo tomó por sorpresa.

--¿Qué? ¿No es así el guion?, proseguí. 

--Bueno, si lo dices por mi nombre, Ángelo. Puede ser…

Las copas de vino blanco ya estaban servidas, como esperaba.  Él tomó la suya, pero yo no tomé la mía.

Empecé a llorar. Y él se extrañó aún más.

--Entonces, Ángelo, ¿A qué te dedicas? (dije con ironía) Creo que ya lo sé: Te dedicas a que otras personas recuperen sus vidas. Enjugué mis lágrimas con la servilleta.  Eres siquiatra, mi siquiatra ¿verdad?

“Ángelo” asintió con la cabeza.

-- ¿Desde cuándo estoy aquí? Dígame doctor Ángelo si así se llama,

Ángelo, controló todos su lenguaje no verbal, y muy calmado, sin gestos afectados, me respondió asertivamente:  

---Hace 5 meses que estás aquí.  Cuatro veces antes, de mañana, el mismo día de cada mes, has llegado al borde del abismo. Dices no saber a dónde vas, pero las dos primeras veces, cuando llegaste al borde amenazaste con lanzarte. Has burlado la vigilancia y por eso has logrado alejarte, pero te han alcanzado y rescatado. Las dos últimas veces, yo te he interceptado, hemos hecho el trayecto juntos y regresado.  Hoy ha sido la quinta vez.

--- Y ¿Por qué la cita…  por qué sabes lo que quiero, por qué sabes qué sigue?

--- ¡Tranquila! Tranquila. Dame tus manos, anda, como esta mañana.

Rechacé su solicitud y apreté mis manos contra la servilleta.

---No… no estoy loca ¿verdad?

---No, solo haces una crisis puntuales cada mes. Pero mira, hoy, ya estás mejor!. Me has identificado. ¡Es un gran progreso! ¡Vamos bien!

---Quiero saber por qué es la cita. ¿Por qué sabes lo que quiero, porque vino blanco y no tinto…?

---Si me das tus manos y te siento calmada, relajada, y lista, prometo decirte.  ¿Está bien?

--Sí, de acuerdo— respondí, extendiendo mis manos sobre la mesa.

Con sus manos entre las mías, mi mente se conectó con la dolorosa lucidez de una noche de otoño, me vi esperando a mi prometido en un restaurant italiano, cuando había me había servido antes que él llegara, anticipando compartir con él el plato. El mesero me puso delante una botella de vino blanco, y dijo que él la había pedido por teléfono minutos antes. Pero él no llegó… a pocos metros de su destino, una res se atravesó en la vía, le hizo perder el control y su auto de salió del camino por un intrincado desfiladero. Nunca me dejaron ver su cuerpo...


Regresé a la realidad y lloré desconsoladamente por un rato. 

--Ángelo, una pregunta más ¿Qué tiene mi copa de vino? ¿Un sedante? 

--No te lo tomes, vas a estar bien. Me respondió--- has progresado mucho hoy. 

Cambié radicalmente de semblante. Una nube gris pareció alejarse de mi cabeza, y respiré con facilidad.

--Si, cierto, voy a estar bien-- sonreí, y ya me sentía lúcida-- La próxima vez, si vuelve a ocurrir lo de hoy, me detendré antes de que me interceptes en el camino. Te aseguro, que me voy a devolver, porque, conocerte o dejar de hacerlo, es irrelevante.

--Irrelevante ¿Por qué?

--Porque eres casado. 

Y disfruté de su risa por última vez esa noche. Mi doctor se llama Ángelo Benítez, hizo especialidad en psiquiatría, la que ha practicado por 10 años.  El resort en la sierra no es más que un hospital siquiátrico, y mi restaurant de ensueño es un viejo comedor con platos y cubiertos plásticos. Todo va perdiendo el brillo y esplendor de un lugar encantado, pero eso es irrelevante con tal que mi cabeza supere el trauma y recupere mi vida.

 

Georgina Thompson

Marzo 11, 2013.

miércoles, 2 de enero de 2013

FLASHBACKS: EN LAS ALTURAS


El viento fluye con libertad a través de los amplios ventanales adornados con cortinas rústicas de diseño artesanal. Desde esta elevada colina, la panorámica es cautivante, con el borde verde de la costa demarcado por las curvas espumosas de las olas que trae el inmenso océano.  De algún lugar en aquella sala brota el sonido de un clásico en que se destacan los sonidos de un violín. No recuerdo porque estoy aquí ni como llegué. Tengo los brazos entrecruzados por encima de un chal con el que intento atesorar y entibiar el aire fresco que me acaricia.
Me doy vuelta al escuchar  pasos. Él se acerca como en cámara lenta por el pasillo que a cada lado  exhibe un entorno que entremezcla prodigiosamente,  muebles postmodernos con centenarias piezas de colección.
 Él es tal como su ambiente, fresco y añejo. Fresca su sonrisa que me luce inocente, fresca su fragancia suave, cítrica y varonil; añejo su estilo caballeroso y su saludo cortesano.  Me extiende la mano y es entonces, que mis sentidos vuelven en sí y deposito mi mano en la suya. Se me antoja cálida, segura y protectora, mientras la colina empieza a temblar. Entonces su otro brazo me rodea y su aliento penetra mi oído: “no te preocupes, que no te dejaré caer”. Respiro y antes acostumbrarme a la idea,  despacio, lo empujo y me desprendo de su apoyo. “¿Por qué habría de caer?” le pregunté. Él me mira por pocos segundos, contrariado y perplejo; entonces hace una mueca de decepción y lanza el dardo envenenado que echa por tierra toda la magia: “Te crees inalcanzable”. No respondí, pero pensé para mis adentros: “lo que no soy es un trofeo, ni una pieza de museo”.

Gthompson/ Enero 2, 2013.