Es difícil ver
cómo lo incorrecto a veces prospera. Personas que actúan mal parecen avanzar,
mientras que quienes buscan hacer lo correcto enfrentan dificultades.
A veces la justicia humana queda corta, y no
tiene forma de compensar el daño causado. El Salmo 34:21 no ignora esto, pero afirma que el
mal no tiene el final que parece. Dios ve, Dios actúa, y Dios establece
justicia. Tal vez no en el tiempo que esperas, pero sí de manera segura.
Hoy puedes
soltar la carga de querer resolverlo todo. No necesitas tomar el lugar de juez.
Tu llamado es permanecer en lo correcto, aunque no sea lo más fácil.
La justicia de
Dios no siempre es inmediata, pero es inevitable. Y confiar en eso libera tu
corazón de la amargura. Puedes seguir adelante sin endurecerte, sabiendo que
Dios tiene la última palabra.

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