lunes, 18 de mayo de 2026

EL CONSUELO DE UN DIOS CERCANO

Hay dolores que no se pueden explicar fácilmente. Pérdidas, despedidas inesperadas o momentos que dejan una marca profunda en el corazón. Cada persona atraviesa el dolor de manera distinta, y eso es completamente humano.En el espacio de exactamente un mes, dos amigos muy entrañables de mi esposo fallecieron. 

Mientras escribo estas líneas, aún estoy procesando en mi mente y en mi corazón lo vivido apenas horas antes, durante el funeral de uno de ellos. A lo largo del día, entre el servicio en el templo, la despedida en el cementerio y el tiempo compartido después con familiares y amigos, observé algo profundamente humano y conmovedor: el esfuerzo de quienes lo amaban por recordar los momentos que definieron su amistad con él. Hubo tristeza, por supuesto. La ausencia era real y dolorosa. Pero también hubo sonrisas, anécdotas y un deseo sincero de honrar su memoria de una manera que reflejara su carácter, su buen humor y la forma en que vivió.

Este día me recordó que el dolor no siempre se expresa solo con lágrimas. A veces se manifiesta en el silencio, en la nostalgia, en la necesidad de compartir recuerdos, o incluso en la risa que nace en medio del duelo. No todos procesamos la pérdida de la misma manera, y eso es entendible.

En medio de esa realidad, el Salmo 34 ofrece una verdad profundamente consoladora: “Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón.” Dios no observa nuestro dolor desde la distancia. No permanece indiferente ante nuestras pérdidas. Él se acerca.

Eso significa que tu dolor no aleja a Dios; por el contrario, lo atrae hacia tu necesidad. No tienes que recomponerte antes de acercarte a Él. Puedes venir tal como estás, incluso si lo único que puedes ofrecer es silencio, lágrimas o preguntas sin respuesta. Dios comprende ese lenguaje.

Su cercanía no elimina automáticamente el dolor, pero sí transforma la manera en que lo atravesamos. Él sostiene, acompaña y comienza una obra de sanidad que muchas veces es lenta, pero segura.

🌱 Preguntas para reflexionar

  • ¿Hay alguna pérdida o herida que aún estás procesando en silencio?
  • ¿Cómo has estado expresando tu dolor?
  • ¿Te has permitido llevar honestamente tu quebranto delante de Dios?
¿Qué cambiaría si recordaras que Dios no se aleja de tu dolor, sino que se acerca en medio de él ?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Sus comentarios son bienvenidos!