"Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y enterrado,escribe cosas dignas de leerse, o mejor aún, haz cosas dignas de escribirse... - Benjamin Franklin


viernes, 27 de octubre de 2017

lunes, 23 de octubre de 2017

SOLEADO


Me he enterado que un par de días atrás
Salió el sol en la ciudad gris
Que los niños salieron
A disfrutar del espectáculo
Y que los adultos se preguntaban
Qué fenómeno era ese.
Yo no  estoy maravillada
Porque mi alma lo sabe muy bien.

martes, 17 de octubre de 2017

TEOLOGÍA DE LA REFORMA PROTESTANTE DE JUAN CALVINO

Por Telésforo Isaac
Obispo Emérito Iglesia Episcopal/Anglicana

El francés Juan Calvino (1509-1564) es considerado el más destacado teólogo de los pensadores y propulsores de la Reforma Protestante.

El histórico evento que se conmemora de los 500 años del inicio del movimiento renovador de la religión católica por Martin Lutero, no puede dejar de remembrar al preeminente teólogo Juan Calvino; pues, él fue quien dio el formato doctrinal e institucional al  movimiento de la Reforma Protestante
Este erudito de la teología cristiana  es señalado como el más consistente pensador de la ciencia de Dios, por su forma sencilla,  directa y fundamental sobre lo que  contienen las Santas Escrituras acerca de la Divinidad de lo que creen y adoran los cristianos.
 
El aporte de Juan Calvino a la doctrina cristiana formula las directrices esenciales que confirman y exponen la plataforma de las normas de la fe y practica confesional del protestantismo. El despliegue de su conceptualización de la soberanía, plan de redención y salvación de Dios, le ha ganado de manera absoluta, el reconocimiento de ser el verdadero ideólogo del movimiento reformador de la religión cristiana. Los elementos presentados con erudición y conocimiento de las lenguas de la Santa Biblia, sirvieron para concretar  la forma de concebir  el proyecto del plan del Creador para la redención y salvación del mundo.

La obra literaria-teológica-doctrinal de Calvino, está en cuatro libros que produjo y siguen un proceso natural y bíblico. El más importante es el conocido tratado, llamado: “Institución de la Religión Cristiana”, por ser la guía principal de la catequesis de los  del movimiento protestante. Estas obras  se conocen como Doctrina Calvinista por ser el conjunto de puntos teológicos que de manera influyente y permanente, han modelado  comunidades de la religión de la Reforma Protestante, y que aún son cultivados en sociedades seculares que abrazan la manera de pensar y actuar civilmente.

Más que una voz protestante, Calvino es un maestro nato de la pedagogía y divulgación del credo de los que aceptan y  confirman su fe en Jesús el Cristo. Esto es así, porque construyó la zapata fundamental de la obra reformadora; y  porque  levantó de manera sistemática las columnas que sostienen el techo de las creencias de las doctrinas del  protestantismo.

Son cinco los puntos más destacados de la Doctrina Calvinista. Se puede citar estos de  manera simplificada:
1.   Depravación total. Énfasis en la gracia soberana de Dios, porque el ser humano está totalmente depravado de la naturaleza moral y necesita ser rescatado y salvado por la intervención divina, y solo Jesucristo puede ofrecer esa gracia. (Romanos 3:10-12). Toda persona depende enteramente de la misericordia de Dios.
2.   Elección incondicional. Por su condición de depravación moral, el ser humano está ciego, prisionero, muerto, y solo el favor divino puede hacer que “nazca de nuevo”, y para eso es elegido para cumplir el propósito de Dios. (Romanos9: 11-13)-
3.   Expiación limitada.  Este tercer punto es central en el concepto teológico de Calvino. Para él la expiación es la verdad central del evangelio y el propósito de la muerte de Jesucristo en la  cruz. Reconoce que Cristo murió para salvar a todo ser humano;  sostiene que Cristo no murió para salvar  a nadie en particular; más, Cristo murió para salvar cierto número de almas a esto le llama la expiación limitada.
4.   Gracia irresistible. Esta punto de afirmación del teólogo lo explica diciendo que: “cuando el Espíritu llama a una persona por su gracia divina, ese llamamiento es irresistible, no puede ser frustrado, es la manifestación irrevocable de Dios.
5.   Perseverancia de los santos. Dado que el ser humano está en total depravación, hay necesidad incondicional, y expiación limitada. En esos casos, Dios hace el llamamiento eficaz y da poder al individuo de permanecer en santidad.

Juan Calvino aprovecho la circunstancia del momento para organizar escuelas, seminario y programas de aprendizajes. Con esto se facilita la comprensión de las Santas Escrituras, y daría pautas de cómo aplicar los principios del evangelio en todas las facetas  del mundo.
El propósito de Calvino fue primordialmente para llevar a los catecúmenos y lectores de sus escritos  a solidificar la fe y tener argumentos concretos para enfrentar y reprochar al enemigo, y los que contradecían  lo que se debía creer de la revelación de Dios.

Lo que presentó Calvino, se basó únicamente en el contenido de la Santa Biblia; pues, el concebía que las Santas Escrituras tenían lo  “completo y suficiente” para la salvación. Dada la formulación teológica doctrinal de la Reforma Religiosa, y con bases en lo formulado por Calvino, la forma de dogma está enmarcada en cinco frases que sirven como columnas de la fe y práctica de la mayoría de los protestantes.

Estos son: 1) Sola scriptura (“solo por medio de la Escritura”); 2) Sola fide (“solo por la fe Dios salva”); 3) Sola gratia (“Solo por la gracia”); 4) Solus Christus o Solo Christo (“Solo Cristo o solo  a través de Cristo”); 5) Soli Deo gloria (“la gloria solo para Dios”).     

La doctrina de la “predestinación” fue tratada por Calvino y es el tema más rechazado por los cristianos de todas las corrientes. La predestinación consiste en que  Dios en su soberanía elige a ciertos individuos para ser salvos. El entendía que la soberanía de Dios no anula la libertad del ser humano; pero fue enfático en creer y señalar las tres principales citas  en que basaba esta doctrina bíblica: Romanos 8:28-29; Efesios 1:5 y Efesios 1:11.
Calvino sustentaba la posición de que Dios elegía a individuos predestinándolos de antemano a “condenación o a salvación”, a pesar del libre albedrío. Esta creencia la tenía también el católico Obispo Agustín de Hipona (354-430), ocho siglos  antes del teólogo protestante.

El tema de la predestinación es una de las doctrinas cristianas más rechazadas por católicos, anglicanos, ortodoxos y protestantes. Sin embargo, en general, el cúmulo de doctrinas presentadas por Calvino perdura a través de los 500 años de iniciada la Reforma. Este conjunto de doctrinas   forma parte integral del código que normaliza el pensamiento, la orientación, y la disciplina de los reformados. Más hay que reconocer que existen múltiples grupos de cristianos que no tienen concepto, no conocen o  ignoran la teología de Calvino que fue fundamento esencial al momento del comienzo y expansión de la Reforma Protestante.


La Doctrina Calvinista ha incidido en la forma de pensar, tener disciplina, rectitud de vida, estímulo para mejorar las  relaciones interpersonales, y ayuda para ver el mundo más realmente en  sus múltiples aspectos. Hizo forjar modelos para gobernar  y ser autónomo y autosuficiente. La divulgación y aceptación del conjunto de normativas del movimiento reformador,   favoreció el desarrollo material, espiritual, y cultural de manera notable. Los conceptos calvinistas han servido positivamente a numerosos países de los más desarrollados, como son los de la parte norte de Europa, Europa  central,  Inglaterra,  y los Estados Unidos de América.

miércoles, 11 de octubre de 2017

LA ANGUSTIA DEL PRÓJIMO



Estoy leyendo hoy  la Biblia en 2 Reyes 4:8-6:23. Es la historia de una mujer que, siendo hospitalaria con un misionero, profeta, hombre de Dios (Eliseo) éste le anuncia como recompensa divina a sus gentilezas, que será favorecida por Dios con un hijo. Efectivamente, el niño viene al mundo un año más tarde. Va creciendo normal, hasta un fatídico día en que grita por dolores de cabeza y en corto tiempo, muere en los brazos de su madre. Esta acuesta al niño en la misma alcoba que había construido y destinado para hospedar al profeta y emprende camino para localizarlo.
Cuando la mujer sunamita llegó angustiada y se aferró a los pies del profeta, éste fue incapaz de descifrar qué la estaba afectando. A pesar de su cercanía con Dios, y de todos los milagros que ya había hecho con aquella doble porción del Espíritu que tenía Eliseo, la mujer tuvo que verbalizar que estaba allí por causa del único hijo que tenía, fruto de una milagrosa promesa de Dios. De ese hijo, ella no lo había pedido aunque obviamente lo anhelaba. Muchos menos podía entender porque habría de perderlo. La angustia de una madre ante la enfermedad de un hijo, más aun es un hijo único, es indescriptible. Necesita apoyo moral, espiritual, y hasta material.

Tantas veces he sido como Eliseo, inconsciente y ajena del sufrir del otro. No siempre es por indiferencia, pero a veces, puede ser egoísmo que no seamos capaces de ver los problemas ajenos con la dimensión que vemos los propios.  En este día oremos que Dios nos permita ser más conscientes del dolor y sufrimiento del prójimo, que nuestro mundo deje de girar un poco menos alrededor de nosotros mismos, y podamos interceder y tender la mano a otros que sufren.

domingo, 8 de octubre de 2017

LA CULPA ES DE LA ROPA


Salí aquella tarde de sábado del salón, hambrienta y acalorada. Iba   con el cabello envuelto con redecilla (“tubi”, le llamamos en Dominicana), y usaba una ropa deportiva,  ese ajuar que aunque un poco desgastado es tu favorito y lo usas por comodidad cuando el glamour no es un requisito para el día. No llevaba maquillaje ni joyas.
 Sucumbí a entrar al “Drive Thru” de un negocio de comida rápida, que, con su banner publicitario me preguntaba ¿Hambre?, mi estomago respondió afirmativamente con un gruñido de alto volumen. Al recibir la comida y salir de nuevo a la avenida, iba comiendo las papitas cuando alcanzo a ver esas estancias hermosas con sillitas y jardines, que invitan a sentarse y relajarse. Doblé hacia allí y estacione el auto bajo la sombra de un flamboyán que aún conserva algunas de sus espectaculares flores rojas.  Y con mi fundita de almuerzo y mi refresco me acomodé en aquella mesita de ensueño como el nómada que en un desierto llega al oasis. 
Unos minutos después me alcanzó a ver un señor delgado, negro, de edad madura, que enseguida reconocí. Se acercaba con cierto estilo adusto,  que cambió inmediatamente vio mi sonrisa y que pronuncié su nombre. Me sonrió también, le expliqué  porque estaba allí  y me dijo con tímidez y respeto:
--¿Óigame, Sra. Thompson, de lejos no sabía que era usted? Desea que le traiga un café para acompañar su almuerzo?
--¡Wao, gracias!, si no es problema para usted, para mí sería estupendo.
--Bueno, vuelvo enseguida, dijo.
El caballero no había regresado, cuando entonces veo acercarse a una joven vestida de traje ejecutivo negro, con un radio de comunicación en la mano, acompañada de un “seguridad”, también se vienen acercando con un aire hostil… hasta que, a menos de un metro me adelanto y  le digo: “Hola Katherine!” 
La joven se detiene en seco y también parece sacudir la cabeza para enfocar mejor su vista.  Intentó hablar, pero con el titubeo como de tartamudez no logró articular una frase coherente. Su acompañante miró hacia otro lado, como no queriendo ser parte de aquel cuadro.
Ya que Katherine no pudo hablar, yo le dije que no se preocupara, que  justo estaba lista para irme, pero que don José, el jefe del equipo de camareros me había ofrecido un café, por cierto, ya venía acercándose con la bandeja.
--Disculpe señora Thompson, replicó la joven con timidez.
 Hacía apenas una semana, había yo realizado en aquel excelente y emblemático hotel de la ciudad de Santo Domingo, (como hago al menos  dos veces al año), un evento de la empresa, para el que contratamos entre 150 a 200 cubiertos  de almuerzo, desayunos, salones, refrigerios, habitaciones, si tenemos invitados del exterior, y otros servicios. Pero claro, aquellos mismos empleados del hotel, que obviamente su primera intención era echarme,  nunca me habían visto en esa facha. "La culpa es de la ropa" me dije para mis adentros.
 Debo agregar algo más para finalizar, antes de que usted reaccione con indignación, que aunque esto  puede pasarle a cualquiera en cualquier parte y no dudo que así sea. En justicia, aunque el hotel y  los personajes citados son reales, como es real el hecho de que contrato frecuentemente dicho lugar,  la narración corresponde a un vívido sueño que tuve anoche.