"Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y enterrado,escribe cosas dignas de leerse, o mejor aún, haz cosas dignas de escribirse... - Benjamin Franklin


martes, 2 de septiembre de 2014

PERSONALIDAD


La personalidad es lo que caracteriza nuestro ser y se traduce en actos, creencias, temperamento y conductas. Lo importante es comprender nuestras motivaciones y mejorarnos en nuestro diario vivir. Esto incluye mejores relaciones con otras personas.

¿Está usted satisfecho consigo mismo? Si lo está, tiene buena imagen de sí mismo. Pero por desgracia, existen muchas personas que pasan la mayor parte de su vida pensando que no valen nada, o muy poco, estas personas esperan ser engañadas, pisoteadas, menospreciadas por los demás y como siempre esperan lo peor, eso es lo que atraen y generalmente viven. Como defensa se ocultan tras un muro de desconfianza y se hunden en la soledad y el aislamiento.

 Cuando una persona cree que es de poco valor se siente desesperada y se pregunta: ¿Cómo puede alguien tan inútil enfrentar la vida? Este sentimiento de inferioridad es el resultado de muchas experiencias frustrantes que la persona ha tenido a través de su vida. Al reconocer que tenemos una imagen pobre de nosotros mismos, sería saludable auto examinarnos. Hacernos preguntas tales como:

¿Puedo resolver o manejar una situación de crisis?
¿Puedo yo hacer frente a la presiones de la vida?
¿Reconozco mi propia opinión y valor?
¿Me controlan las circunstancias, siento que me empujan  los demás con sus ideas y lo que hacen?
¿Tengo tendencia a seguir a seguir a los demás?
¿Estoy siempre a la defensiva? ¿Me comporto en forma desagradable con los demás?

Si no está satisfecho con las respuestas a su autoexamen, es hora
De cambiar.
Para superar problemas de personalidad, en primer lugar es importante tener una relación personal con Jesucristo, ver en su muerte y resurrección la verdadera esperanza para nuestra vida. Confiar en Cristo significa reconocer que él se sacrifico para que hoy tuviéramos la oportunidad de recibir un cambio profundo en nuestra personalidad.  Conoceremos lo que realmente somos, personas encerradas en nosotras mismas, buscando a tientas las respuestas que necesitamos y una paz interior. Por eso Jesucristo nos toma de la mano, nos ensena, nos capacita y nos guía hacia lo bueno, lo sano y lo perfecto.

En segundo lugar, el desarrollo de una personalidad sana es aceptar la verdad de las sagradas escrituras, la palabra de Dios es la base sobre la cual podemos edificar un sentimiento positivo sobre nosotros.
La biblia nos ensena que somos incapaces de encontrar respuestas acertadas para tener una personalidad realizada y tranquila, pero también nos asegura que hay esperanza y esta se encuentra en Jesucristo.

En tercer lugar en el proceso de desarrollar una personalidad dinámica es necesario empezar a practicar la franqueza y sinceridad con uno mismo y con otros. Reconociendo a Dios en nuestras luchas, dudas, vacilaciones personales. Confesando nuestras fallas. Mejorar la personalidad no ocurre de la noche a la mañana. Se va adquiriendo la madurez poco a poco afrontando la realidad con sinceridad y valor.     

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