"Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y enterrado,escribe cosas dignas de leerse, o mejor aún, haz cosas dignas de escribirse... - Benjamin Franklin


sábado, 18 de agosto de 2012

UNA CITA A SOLAS


 El ardiente sol brilla igualmente sobre una anónima mujer y sobre el príncipe que, sediento y exhausto, descansa brevemente en una pausa de su intensa agenda.  Ella avanza hacia este punto de encuentro, y se acerca sin saberlo, a una cita con el futuro. Es que ella era la razón por la que a él le era necesario pasar y detenerse allí. 

Ella llega entre cortinas de ondulante calor. También está cansada, no tanto por la vasija que carga sobre su hombro, como por el vacío que lleva en el corazón. El vacío que le ha quedado de los excesos vividos en los años pasados. Los torrentes de pasión que una vez arrastraron su vida han seguido hoy su curso. Está cansada y desgastada, con el rostro marcado por los sufrimientos  de su pasado. El que llegue en medio del  calor agobiante del mediodía nos susurra algo de su reputación. Otras personas hacen este recorrido al  amanecer, a una hora más fresca y tranquila. 

Muchos chismes se dicen de esta mujer. Criticada y acusada por las damas de su comunidad, ella prefiere el desprecio del sol; cualquier cosa con tal de evitar las miradas endurecidas de las de mejor reputación. 

Siempre hace este recorrido al medio día, y siempre sola, con la única compañía de sus pensamientos, que también la acusan de haber gastado sus mejores años en un recorrido accidentado e infructuoso. Se siente en un callejón sin salida, sabe que nunca podrá devolver el tiempo ni borrar su historia y se resigna a seguir un camino equivocado, intimando con un hombre en una relación que no la llevará a ninguna parte. Lo sabe, pero piensa que lo necesita por el momento. Es como si siempre se conformara con migajas, o gotitas de agua que calmen su sed de amor y de felicidad. Es una pena. 

Ella lo alcanza a ver: está sólo, sentado en medio de la nada. Es extraño que haya alguien por aquí y a esa hora. Parece una alucinación.  Cuando sus ojos se encuentran con los del príncipe, él ve la necesidad y el dolor dentro de ella. Ve la cisterna que permanecerá siempre vacía en su alma a menos que él la llene. Mediante sus ojos él entra y ve en el pasado de ella con ternura. Ve cada una de las llamas de su pasión y cada pasión  que se ha quemado en fracaso. A esa mujer anónima que ha fracasado en la vida, él le da una profunda lección de espiritualidad, una extraordinaria revelación que contrasta con su vida  hasta ahora distante de Dios y de sus principios.

 El príncipe la confronta consigo misma y le ofrece el don de Dios: agua viva. No es algo que se pueda ganar, no es un premio que se pueda obtener. Es un regalo que se recibe y se acepta. 
 
Ella lo ve  al principio como un simple judío, luego un señor,  después  un profeta. Y ahora lo ve como quien realmente es, ¡EL MESIAS!. En ese momento íntimo de comprensión, la libertad la ha invadido,  y siente gozo y paz que nunca conoció. La transformación es única. No es un capítulo nuevo de su vida, es un nuevo libro. Es un registro nuevo, una nueva canción. Ya no es una cisterna seca, es un salto infinito de  agua abundante y fresca.

 
–Recreación de la historia de la Samaritana.
 Evangelio de Juan, capítulo 4.
18-Aug-2012

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