"Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y enterrado,escribe cosas dignas de leerse, o mejor aún, haz cosas dignas de escribirse... - Benjamin Franklin


domingo, 30 de diciembre de 2012

JOYAS DE PAPEL: EL GRITO DEL TAMBOR.



En noviembre fui a la librería y puse en mi cesta de compras un ejemplar de la más reciente obra publicada de Emilia Pereyra. Me motivé a comprar “El grito de tambor”, primero porque me gusta leer historia dominicana, segundo porque me gusta leer escritores dominicanos, y tercero porque aun no distingo si es lo mismo o no una “novela histórica” que una “historia novelada”. 

Leí la obra entre el día de Nochebuena y el de navidad bajo el techo de mi hogar materno. En varias ocasiones leí segmentos en voz alta teniendo como oyentes a mi sobrina adolescente y a mi hermana menor. La gracia de la lectura estaba en la frecuencia de los adjetivos rebuscados que la escritora hilvana, y que hacíamos el ejercicio de traducir “Del español al español” con palabras más llanas y populares.  Nos quedamos preguntándonos si acaso la idea de una narración cargada de histrionismo sea, precisamente, adaptarla para teatro. 

Mi única contrariedad es la interacción de los invasores con los residentes de esta isla, ya que la barrera del idioma se deja manifiesta en algunos diálogos y en otros parece pasarse por alto. Sin embargo, valió mucho la pena transportarme en el tiempo y ser testigo silente entre los muros de la catedral,  contemplar el rio desde el alcázar y hacer guardia junto al soldado de la armadura oxidada  en el frontispicio del  hoy llamado Museo de las Casas Reales, que siempre vuelvo visitar con el mismo entusiasmo.

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