"Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y enterrado,escribe cosas dignas de leerse, o mejor aún, haz cosas dignas de escribirse... - Benjamin Franklin


domingo, 6 de septiembre de 2015

DE TODO, EN MEDIO DE LA NADA


Esta vez comimos antes de seguir, por hambre no tendríamos que preocuparnos. La camioneta de la institución era el vehículo adecuado para penetrar a esta área, que engaña, porque en la entrada, un magnífico y gran letrero verde nos dice “Bienvenidos al Batey Gautier”, pero luego, es el vecindario de humildes casitas muy vulnerables.

 Vamos a buscar al Señor Elías, pues nos han contado de su talento para tejer guano y hacer una diversa variedad de sillas propias de campo, playa y exteriores.  Ninguno de nosotros sabe la dirección exacta, y tenemos que ir preguntando. La niña a quien preguntamos, nos dice “Sigan de largo, y van a ver un camino, lo toman y van a llegar”  pero adelante, hay un sinnúmero de caminos, asi que sencillamente seguimos preguntando y preguntando hasta que a la última persona que preguntamos, se echa a reir y dice “¡Yo soy Elías!”

Don Elías ¿y las sillas, dónde están? Nos cuenta que recién se habían llevado el último pedido que trabajó y apenas hallamos una que tenía a medio hacer y que, para mostrarnos, puso manos a la obra con gran maestría. Mientras teje nos cuenta de cómo aprendió el oficio, de cómo lo alterna con un empleo en una finca cercana, y de su propiedad plantada de plátanos y otros rubros, nos da un tour y nos muestra la segunda casita que con sus propias manos está construyendo.  Luego nos habla de su fe, justo el dia anterior lo dedicó con unos misioneros a predicar el evangelio en otro sector del Batey.  Dice que él y su esposa son casados por la iglesia y que el primero de sus hijos ya se casó también en la iglesia… Nos pasa por el lado una celosa gallina “empollada” y también alcanzo a ver un gallo comiendo maíz directamente de la planta. 

¿Y la Señora? Estaba escondida, apenada de presentarse, finalmente sale y con una enorme sonrisa se sienta también a mostrarnos que sabe ayudar a tejer el guano de las sillas.  Cerca, una pequeña lavadora de ropa está en función… También tienen agua y electricidad.
Don Elías, aun con lo frágil y rústico de su techo, es un hombre feliz, honrado, digno y realizado. Un hombre de fe. 



GThompson 4 Sept 2015

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