"Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y enterrado,escribe cosas dignas de leerse, o mejor aún, haz cosas dignas de escribirse... - Benjamin Franklin


miércoles, 2 de diciembre de 2015

EL DRAMA DE LOS REFUGIADOS

EDITORIAL DEL PROYECTO ANA DICIEMBRE 2015
Por Marlie Spieker,  Funfadora de Proyecto Ana.

Querida guerrera de oración:
Gracias por encontrar tiempo en esta ocupada época del año para orar por millones de refugiados en Europa, África y Oriente Medio, muchos de ellos en peligro sólo porque son cristianos. En este momento del año, estoy recordando que Jesús llegó a ser un refugiado en Egipto con su madre y su padre. A través de toda su vida, “Fue despreciado y desechado… un hombre de dolores y experimentado en el sufrimiento” Isaías 53:3. Por esta razón Él comprende los temores, incertidumbres, dolores e indignidades como las que enfrentan los refugiados. Algunos de los más grandes siervos de Dios- David, Moisés, José, Ruth, Pablo y otros- también llegaron a ser refugiados. El pueblo escogido por Dios pasó 40 años vagando por el desierto; y Dios los instruyó con un mandamiento: “Cuando un extranjero viva contigo en tu territorio, no lo maltrates” (Levítico 19:33).

Cuando los pueblos se enojen con las hordas de refugiados “invadiendo” sus países y los gobiernos debatan qué hacer con ellos, humanamente hablando, parece no haber respuestas fáciles. La oración de David cuando era un refugiado y paria frecuente vino a su mente: “Escucha oh Dios mi clamor; atiende a mi oración; cuando mi corazón desmaye; llévame a la roca que es más alta que yo” (Salmo 61:1-2).

¡Esa es la respuesta! Oremos para que los cristianos amorosamente guíen a muchos de estos refugiados a la Roca de los Siglos- Cristo Jesús. Nunca dudemos del efecto de nuestras oraciones, especialmente en este momento histórico. Alguien dijo: “La historia pertenece a los intercesores que creen en que el futuro se hará realidad.” ¿Crees que el poder de Dios puede cambiar el presente- no importa cuán terrible y desesperantepueda ser? Yo lo creo, porque nuestra fe es: “la constancia de lo que se espera, la comprobación de lo que no se ve.” Mientras oramos, vemos una alternativa, un mejor y seguro futuro para los refugiados.

.Oremos por las mujeres y niños- los más afectados por esta masa de migración. Agradezcamos a Dios por obreros cristianos en los campos de refugiados y por el equipo de Proyecto Ana compartiendo la esperanza en Cristo en Europa, África, Oriente Medio a través de los programas de Mujeres de Esperanza y a través de la oración. Ore también por la sociedad entre Proyecto Ana y RTM Europa mientras programas específicos están siendo preparados para decírselos en sus desesperadas situaciones. Creo firmemente que juntas, por fe, podamos escribir una historia llena de nueva esperanza en las vidas de estos queridos refugiados.
Gracias amiga.

¡Que tengas una bendecida Navidad

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