"Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y enterrado,escribe cosas dignas de leerse, o mejor aún, haz cosas dignas de escribirse... - Benjamin Franklin


viernes, 11 de diciembre de 2015

FANTASMAS


Un tema recurrente en obras de literatura y cine, es el fenómeno de seres que al dejar esta vida continúan gravitando en este mundo, ya sea porque dejaron algo pendiente de solucionar o  porque alguien los invoca.  Estas historias cautivan a algunos, a otros los asustan. 

El diccionario define “Fantasma” como como una figura irreal, imaginaria o fantástica y normalmente incorpórea, que alguien cree ver; especialmente, la imagen de una persona fallecida que se aparece a alguien más. Para algunos es pura superstición, para otros una realidad casi “palpable”, arraigada en creencias populares ancestrales. 

La Biblia no da soporte alguno al tema, sin embargo, sí hay citas bíblicas que dan por sentado que en aquellos tiempos antiguos también era común la creencia o percepción de que era posible ver o comunicarse con el espíritu de algún fallecido. 

Quizá en la ficción, la más patética versión del fantasma es el de aquel que no se ha dado cuenta que está muerto y pretende que todo debe continuar normal en lo que era su entorno y su dinámica de vida; por ejemplo, el filme Sexto Sentido, en que Bruce Willis interpreta a un psicólogo que trata a un pequeño con un aparente trastorno de personalidad.

¿Por qué abordo este tema?…  ya voy al grano.

 Esta semana escuché una cita bíblica que me estremeció. Jesús, en el libro de Apocalipsis capítulo 3, verso 1 le dice al líder de una iglesia “…Tienes fama de que vives y estás muerto”. Y asumí que, sin tener que caer en creencias esotéricas, se puede uno creer que vive y estar moral, social o espiritualmente muerto. Es posible llegar al punto en que no seamos más que un fantasma, un leve recuerdo de lo que fuimos alguna vez y ya no somos. Podemos pretender que todo está igual o mejor que siempre, negando la realidad y manteniendo una fachada o un visaje de lo que en algún momento fuimos y creemos ser aun. Es un autoengaño. 

Jesús insiste: Ya tus buenas intenciones están casi muertas. Despierta y fortalece tu ánimo para hacer lo que todavía te falta, porque he visto que aún no has terminado las obras que Dios te mandó hacer. Así que no olvides lo que has recibido y escuchado; obedécelo y cambia. Si no despiertas, vendré a ti de repente como un ladrón y no sabrás en qué momento te sorprenderé.

Si experimentamos la sensación de que Jesús aqui está hablando de usted o de mí, escuchemos su exhortación. Hay la posibilidad de revivir, despertar, activarnos y  regresar al mundo real de los vivos, y ayudar a otros para que también encuentren vida en abundancia.

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