"Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y enterrado,escribe cosas dignas de leerse, o mejor aún, haz cosas dignas de escribirse... - Benjamin Franklin


miércoles, 13 de abril de 2016

QUITO, RIQUEZA CULTURAL EN LA MITAD DEL MUNDO.

Vista de la Mitad del Mundo desde la cima del museo. 

Anécdotas de mi visita a Quito, del 6 al 10 de Abril 2016.-

4 días en Quito y vivo la turbulencia de la cotidianidad al transitar por algunas de las  avenidas principales, como la 10 de Agosto y la avenida Amazonas. Las oficinas de Eclof, donde voy a desarrollar el proyecto que me trajo aquí, están en la avenida Colón.

Me sorprendo por la abundancia de templos con diseños coloniales, de gran belleza arquitectónica. Me cuentan anécdotas muy graciosas sobre un pequeño gallo que se alza en la altura de unos de estos templos a pocos metros de la casa presidencial, así como la leyenda del Padre Almeida, que relata las aventuras de un padre que escapaba por la ventana del templo para irse de juerga, apoyándose en una efigie del Cristo crucificado, quien optó por hablarle al padre y preguntarle a donde iba, a lo que él respondía “Hasta la vuelta…Señor”. Hoy un restaurante en la zona histórica de la ciudad, utiliza esta frase como marca, y mantiene viva la leyenda.

El primer día que estuve, se produjeron dos concentraciones –marchas paralelas, una en contra de una medida impositiva dictada por el gobierno, y otra a favor del presidente Correa y su gobierno. En este orden, como es típico en nuestros países latinoamericanos,  se da cierta polarización entre los que satanizan la gestión de un gobernante  y los que la endiosan.

La segunda noche, después de la jornada de trabajo,  me pasearon por algunos lugares interesantes: Una subida hasta el tope de la zona llamada “Panecillo” me permite obtener una panorámica impresionante de la ciudad, construida entre y sobre hileras de montañas.

El sábado por la tarde, concluido el proyecto, mi ilusión se hace realidad: Me llevarán a la “mitad del mundo.” De camino, observo el sistema de transporte “trole”, en medio de la avenida. A mi derecha, llego a ver las instalaciones de lo que otrora fue el aeropuerto y que ahora, en una parte ocupa el llamado ministerio del buen vivir, que gestiona la felicidad de los ciudadanos, algo que, me comentan mis anfitriones muchos perciben como absurdo.

Llamó mi atención la abundante presencia de grafitis en las paredes a todo lo largo de las calles, afectando propiedades tanto públicas como privadas. Me cuentan que muchos propietarios pintan y repintan  inútilmente y que no hay la intención de controlar o perseguir a los grafiteros, porque de hacerlo se estaría coartando su forma de expresarse.

La mitad del mundo.

Al llegar a la ciudad de la mitad del mundo, una zona espectacular se abre  ante mis ojos. Como imagen de bienvenida, el edificio sede de UNASUR, en cuya entrada se erige una estatua de NéstorKirchner, en una  pose espontánea. La razón de la estatua es en ocasión de tratarse del primer presidente de UNASUR.

Procedo a entrar entonces al complejo de museos de la Mitad Del Mundo, que incluye un local destinado a una exposición –muestra de la obra del célebre Oswaldo Guayasamin, uno de los iconos que destacan la identidad cultural ecuatoriana.

Hay un local llamado “Francia”, por el mérito de que, de dicha nación europea procedieron los ingenieros y arqueólogos  que realizaron los estudios y proyectos  geológicos en la zona.

El planetario, es un espacio muy concurrido: se trata de una especie de cinema  que proyecta  espectacularmente, desde el punto de vista científico, el origen del universo, una descripción de los elementos que componen nuestra galaxia, y el sistema solar.

Latitud 0

La ilusión que siempre tuve en caso de visitar Ecuador, era tener la oportunidad de vivir la experiencia de posar mis pies en la mitad del mundo.  Un pie al norte y otro al sur, y “flash” sacar la foto para las crónicas. Una línea amarilla marca el punto y seextiende a todo lo lago de aquellas instalaciones.
El edificio símbolo de la mitad del mundo es un museo de 9 pisos. Se sube por elevador hasta el tope, desde donde se visualizan majestuosas las montañas alrededor, esta vez, distinto a la zona urbana, dichos montes están forrados de vegetación. Utilizando un telescopio se puede cortar la enorme distancia y ver más de cerca el relieve de la zona.

Mientras descendemos por las escaleras, cada piso es una muestra, sea de cultura autóctona o  de muestras del avance de la ciencia.  Los elementos culturales puestos en exhibición retratan la vida simple de los grupos indígenas, su hábitat, su vestimenta, su entorno, y diversos utensilios.

En los restaurantes de la mitad del mundo, se ofrecen diversos platos muy típicos, varios de ellos basados en maíz. Al aire libre, un vendedor  ofrece “Cuy” a las brasas o al carbón, que no me animé a probar, ya que la apariencia del animalito me causó gran contrariedad.

En el centro de la plaza, grupos de baile autóctono danzan a los ritmos de la música local, y luego una banda de música completa ejecuta piezas con estilo marcial, mientras los visitantes, hombres. mujeres y niños intentan seguir el ritmo y los pasos, danzando algunos de forma graciosa para diversión de los espectadores.

El precio de los combustibles.

Un galón de gasolina cuesta 1.48 dólares. Esta información me causó pesar ante el doloroso precio que pagamos en mi país. Con todo, me aclaran que dichos precios están subsidiados.

Finalmente, he de reconocer la hospitalidad y el cuidado de mis anfitriones, que  me prodigaron finas atenciones, y con muy buena disposición lograron que una jornada de trabajo que pudo haber sido tensa y en algún momento cansón, fuera al final gratificante.


Parafraseando al Padre Almeida de la leyenda: ¡Hasta la vuelta, Quito!

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