"Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y enterrado,escribe cosas dignas de leerse, o mejor aún, haz cosas dignas de escribirse... - Benjamin Franklin


martes, 31 de enero de 2017

EL INSANO NEGOCIO DE LA SALUD



Una tras otra las indignantes situaciones  que han vivido y he vivido en carne propia, en mi país,  cuando se trata de atender a una persona con una emergencia de salud o con un diagnóstico delicado que implicará tratamiento de alto costo,  me causan perplejidad.  Los medios se hacen eco cuando la experiencia desfavorable le toca a algún ciudadano con cierto nivel de celebridad o visibilidad social.  Pero esos casos son solo la punta del iceberg.
Se aspira y se espera que los sistemas de seguridad social sean  realmente “humanos y sociales”, antes que un negocio excesivamente lucrativo para empresarios ávidos de alta rentabilidad.
Cuando por años has aportado económicamente al sistema, en forma fiel y constante, se espera que al requerir una atención seas tratado con dignidad, y no como quien mendiga o depende de que se le haga un favor. Se espera que preservar una vida sea prioritario, pero esta expectativa choca con la cruenta realidad de verse en una sala de emergencia esperando que validen un seguro y/o que, aun con seguro, aparezca dinero en efectivo para que los pacientes reciban atención.  Se suma a este cuadro la penuria de familias recorriendo centro tras centro de atención ya que cada sitio alega no tener disponible una cama para ingresar a un paciente a nivel de cuidados intensivos. ¿Van a dejar morir a alguien en la calle? Si, ya creo que son capaces de permitirlo.
Diatribas políticas, violaciones a los derechos de los usuarios maquilladas con desinformación  e indiferencia, han causado en más de una ocasión pérdidas de vidas o desesperación en familias de escasos recursos que han tenido que incurrir en deudas para costear tratamientos y servicios médicos que el sistema debe proveer.  Ni hablar de la burocracia para lograr una aprobación de un tratamiento, estudio o cirugía por parte  las ARS y las limitadas posibilidades de que un medicamento prescrito esté incluido en la cobertura del Plan de Salud.
 ¿Tendremos esperanza de que el sistema mejore alguna vez? O ¿tendremos que seguir cantando con Juan Luis Guerra  “El Niagara en Bicicleta” y  “En el cielo no hay hospital”?

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