"Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y enterrado,escribe cosas dignas de leerse, o mejor aún, haz cosas dignas de escribirse... - Benjamin Franklin


martes, 17 de enero de 2017

ZAQUEO: ¿PURO E INOCENTE?


El tema de la corrupción satura los medios de comunicación de varios países  en nuestros días. Denuncias  de millones y millones en sobornos, sobrevaluación de obras, desvío de fondos, lavado de activos, fluyen como un alud interminable. Estos métodos de  malversar recursos están a la orden del día. Dineros que son  captados de una población económicamente activa y que debieran  revertirse en infraestructura y servicios como educación y salud  para mejorar la calidad de vida de los que pagamos los impuestos. 
  Oyendo sobre los últimos eventos en curso, vino a mi mente el nombre de Zaqueo, personaje cuya breve biografía se encuentra en la Biblia. ¡Se me hizo tan acorde su nombre con su reputación! 
Sin embargo, al realizar una búsqueda en internet, Wikipedia enseguida anticipa que no debo confundir “Zaqueo” con “Saqueo o pillaje”  Porque, con perplejidad descubro que el nombre Zaqueo proviene del griego y significa “Puro o inocente”. 
Jesús vino a buscar y salvar lo que se había perdido. Por eso, una persona como Zaqueo tiene la oportunidad de enmendar su camino abandonando las prácticas dolosas, (El que hurtaba, no hurte más, Efesios 4.28). 
El arrepentimiento de Zaqueo fue tan radical, genuino y evidente, que se comprometió públicamente a dar la mitad de sus riquezas a los pobres, y restituir cuadruplicado lo que hubiere defraudado a otros. [i]
Este hombre, jefe de los publicanos y rico, tuvo una la luz de conciencia suficiente para darse cuenta de que nada vale que  el ser humano gane todo el mundo y pierda su alma. Estuvo a tiempo de cambiar las riquezas mal habidas por las inescrutables riquezas del reino de Dios. 
Sin embargo hoy muchos “Zaqueos” siguen comportándose como viles saqueadores,  aves de rapiña, ávidos de acumular despojos. A éstos el Zaqueo de la Biblia "les queda chiquito”. Aun pretendan ser puros e inocentes, la sociedad sabe que no lo son.  Aunque la justicia humana no los alcance, tendrán que vivir con la sentencia social  de desprecio y condena moral que corresponde a sus malas acciones.


[i] Biblia, Evangelio de Lucas capítulo 19.

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