"Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y enterrado,escribe cosas dignas de leerse, o mejor aún, haz cosas dignas de escribirse... - Benjamin Franklin


martes, 1 de mayo de 2012

LA RESPONSABILIDAD DE SER MADRE


Tres noticias de mi contexto local. La primera, el drama de una madre cuyo hijo de 4 años desapareció, y por semanas toda una sociedad se mantuvo en vilo ante la aparición de un niño de igual perfil, cuyo cuerpecito emergió de las aguas de un rio en avanzado estado de descomposición. Por días vimos ante los medios los altibajos de una mujer lidiando con su dolor y sus evidentes secretos.  Al parecer su historia es un rompecabezas con muchas pequeñas piezas que hay que ubicar para ver el cuadro completo.


Luego, una segunda información,  de una niña de 14 años que se confabula con dos amiguitas, y juntas agreden hasta matar despiadadamente a  su madre. ¿La razón?  Los medios coinciden en decir que dicha madre insistía en aconsejar a su hija adolescente, respecto a las relaciones impropias que sostenía a su corta edad. 

La tercera noticia. La policía tras la pista para localizar y arrestar a una mujer que alegadamente vendió a su bebé de 8 meses de nacido por la suma de 2500 dólares.  El bebé fue rescatado de manos de la compradora y llevado a un albergue estatal hasta nuevo aviso. 

No me gusta ser melodramática, ni  describir con crudeza realidades tan duras, pero algo hay que decir, algo hay que hacer.
Una de las responsabilidades más importantes, hermosas y exigentes es la de ser madre. No es fácil para una madre realizarse como mujer, sintiendo muchas veces las presiones de colocar en segundo plano su rol de madre. Es un reto mantener el equilibrio entre los hijos, la pareja, los exigentes quehaceres del hogar, las responsabilidades del trabajo y la necesidad de cuidar de sí misma.
Hoy día muchas cosas atentan contra la intención de ser una madre adecuada. No es ningún secreto que hay un alarmante número de hogares rotos,  hogares remendados  y hogares vueltos a romper… las personas tienen carencia de afecto sano, constante y duradero.  Una mujer de hoy puede verse concibiendo hijos fruto de más de una relación, sin garantía de permanencia, y sin responsabilidad alguna. El asunto es que en el mejor y en el peor de los casos, la mujer siempre llevará el peso, no solo del embarazo físico, sino de la crianza y bienestar de esos hijos.

El reto  está en asumir la responsabilidad de ser madre con conciencia, con la intención de que, independiente de tus propias luchas y dificultades, los hijos no tengan que sufrir las consecuencias de lo que en su momento nos tocó sufrir a nosotras. Si fuiste maltratada, no tienes que traspasar ese maltrato a tus hijos, más bien procurar sanarte para que no te sientas tentada a hacer a los inocentes pagar por lo que otros hicieron. 

En un reportaje de TV que reseñaba la vida de Teresa de Calcuta, hay una escena en la que ella hablaba ante una multitud sobre el tema de la pobreza. Una persona de la multitud le preguntó como podía ayudar, y ella respondió: “Ama a tus hijos. Sencillamente ama a tus hijos, todo tiene que comenzar allí.”

Y yo pienso que la responsabilidad de ser madre comienza con esa acción: Ama a tus hijos. ¿Con que energía, en que tiempo? ¿Qué significa amarlos?  Amarlos significa verlos como un regalo de Dios, y que están hechos con la necesidad de tu amor más que ninguna otra cosa en el mundo. Un amor que los guie a ser  personas responsables e integras. Un amor que los encamine  a ser ellos mismos, teniéndote como modelo, ejemplo y espejo, pero permitiéndoles desarrollar su propia personalidad e independencia.  --continuará

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