"Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y enterrado,escribe cosas dignas de leerse, o mejor aún, haz cosas dignas de escribirse... - Benjamin Franklin


lunes, 7 de mayo de 2012

LA RESPONSABILIDAD DE SER MADRE II


Qué hermoso tener como visión de madre el verso Bíblico que dice. "Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada" (Proverbios 31:28) Una madre dichosa, alabada por sus hijos.  Pero la realidad se nos pinta tan distinta. 

Tal vez coincidas conmigo en pensar que el amor de madre raya frecuentemente en lo irracional, y que el amor mal administrado hacia los hijos en un momento dado va forjando personas completamente distintas a lo que hubiéramos deseado. Es inmensamente doloroso que el fruto de tus entrañas, que debería ser tu alegría y tu satisfacción, sea como una espina dolorosamente atravesada en tu alma. 
 
Una frase cuyo autor desconozco dice  “El arte de ser madre y actuar con responsabilidad requiere madurez”. Por su parte el Doctor Josè Dunker plantea que los hijos al nacer requieren sobreprotección pero que a medida que crecen hay que irlos soltando poco a poco.  Saber educarlos  para luego soltarlos  es una de las realidades más difíciles de una madre.  Porque sofocarlos sobreprotegiéndolos es dañino, pero lo opuesto, darles rienda suelta sin ninguna clase de control es irresponsable. 

Una madre típicamente lleva una carga abrumadora sobre sus hombros. Ser madre implica una buena dosis de paciencia, de tolerancia, de entusiasmo, de voluntad, de fe, de saber sortear eficientemente situaciones difíciles e inesperadas. Al parecer le estamos pidiendo martirio, ¿y a qué precio?  Unas veces recibe migajas de amor y de agradecimiento. Pero otras veces el martirio es al precio de ingratitud, rebeldía, irrespeto y abuso por parte de hijos que fueron criados consentidos, y hoy son monstruos egoístas y abusadores.
Por eso es necesario una dosis adecuada de amor, amor que construye y no deforma, amor que  instruye y disciplina. Cuando se disciplina a un hijo, la meta es mostrarle cómo lograr una conducta  que le permita a su vez madurar como persona.  Corregir las conductas inapropiadas a tiempo, reforzando y animando toda buena conducta, modelando y ejemplificando el perdón, definiendo reglas y sus consecuencias.

Nunca será sencillo formar seres humanos, con la semilla de la naturaleza caída que nos acompaña. Por eso la vida espiritual es clave para formar hijos felices, con valores y solidaridad, con personalidad y autoestima sana,  y capaces de reciprocar el amor recibido de su madre y el resto de su familia.
¿Qué te falta por hacer para que un día tus hijos se levanten y te llamen dichosa, feliz, bienaventurada?

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