"Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y enterrado,escribe cosas dignas de leerse, o mejor aún, haz cosas dignas de escribirse... - Benjamin Franklin


martes, 23 de julio de 2013

YO LOS PERDONO



Un carismático líder político dominicano, que vivió enfrentando la oposición  de sus adversarios, especialmente durante los años de contiendas electorales, fue afectado mortalmente por la enfermedad del cáncer. En su últimos momentos de vida dejó grabado en video un mensaje titulado “yo los perdono” que fue televisado días después de su muerte y conmovió a toda la nación.

En dicho spot, José Francisco Peña Gómez decía: “Yo amo a mi pueblo, a mi país y a lo largo de toda mi vida he pagado un alto precio por eso, he recibido ataques feroces a veces frontales, a veces con veneno muy sutil, como ahora; pero yo los perdono, mis adversarios pueden contar conmigo... con mi perdón”.

Recientemente, el perdón fue el tema de reflexión en la reunión de personal  con mis compañeros de trabajo. Una y otra vez afloraba la expresión de que perdonar es una de las acciones más difíciles para las personas y que  incluso, aun teniendo el ánimo de hacerlo, algunos cuestionaban si realmente olvidamos la ofensa y se restauran las relaciones. Concluimos que perdonar no implica que se borren los hechos de  la historia y de la memoria, pero sí que los eventos se pueden recordar sin trauma ni dolor. A veces, además de la disposición, se necesita tiempo para sanar.

En la vida diaria, al ser víctimas de ofensas y agravios, los seres humanos comprobamos que perdonar es una de las acciones más nobles que se pueda esperar de una persona. 

Alguien dijo: "Como el Sándalo perfuma el hacha que lo corta, la virtud perdona la ofensa."  Por eso Jesús, humillado, torturado y al borde de la muerte también perdonó a quienes le crucificaron. “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen”.

Como nunca antes, imitemos a Dios,  Cuando usted perdona de corazón se hace bien a sí mismo, su ser interior recupera la paz y el bienestar espiritual. Perdonar de corazón requiere un ejercicio sincero de rendición ante Dios de todo sentimiento de amargura y toda ira atesorada contra otros en nuestra vida.  Perdonemos como Dios nos ha perdonado.

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