"Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y enterrado,escribe cosas dignas de leerse, o mejor aún, haz cosas dignas de escribirse... - Benjamin Franklin


jueves, 21 de julio de 2011

JOANNA KENT, EN MEMORIA

Junto a Joanna Kent, en el año 2003.

En una conversación de sobremesa con una compañera de trabajo escuché una información un poco vaga, como imprecisa, sobre el fallecimiento de “Mrs Kent”. El caso es que la persona que dio el dato no estaba segura si era esa u otra misionera que le contaron que había partido con el Señor.  Mi primera reacción fue, como suele suceder, de negación, pensando que el dato era equivocado. Pero al ubicar en las redes sociales a su hijo John, pude constatar que sí, se trataba de Joanna Kent.  Experimenté entonces nostalgia al recorrer en mi memoria los momentos que compartí con esta admirable mujer. Desde mis inicios en el ministerio de radio, me tocó recibirla en estudio de grabación para producir lo que ella llamaba “Charlas para Nagua”. Se trataba de unos mensajes para mujeres que eran radiados en una estación local en la ciudad de Nagua, Rep. Dominicana.  Aun después de su retiro y regreso a su país (Canadá),  prácticamente cada año volvìa a Dominicana  y hacía una cita con el mismo propósito. Su voz melodiosa, dulce y afable comenzaba siempre el mensaje con la expresión “Saludos mis amigas”.  Además de esto, generosamente, Joanna me regaló docenas de borradores de sus mensajes, series completas de estudios sobre mujeres de la Biblia, otra serie muy linda llamada “Abecedario Bíblico”, estudios sobre el fruto del Espíritu Santo, entre otros. Pero un regalo increíble que me hizo fue entrevistarme y publicar sobre mi persona en su  libro titulado “Compañeras Dominicanas,  relatos de Fe”, en el que me dedicó el último capítulo, comenzándolo con esta cita de la Biblia:

6 Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios.
    7 Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento.
    8 Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor.
    9 Porque nosotros somos colaboradores de Dios.

Muchas personas tendrán muchas cosas buenas que decir sobre esta dama, y por mucho tiempo. ¡Hasta pronto Joanna, hermana, amiga, compañera!

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