"Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y enterrado,escribe cosas dignas de leerse, o mejor aún, haz cosas dignas de escribirse... - Benjamin Franklin


martes, 25 de octubre de 2016

DAVID, EL POETA



Ya que hoy día se pondera el otorgar el nobel de literatura a un cantautor, me atrevo a pensar que  en caso de que se incluyera darlo póstumamente, pudiéramos nominar al David de la Biblia. 

Y es que el polifacético personaje (pastor de ovejas, soldado, monarca) también fue músico y poeta. Cada experiencia de su vida está plasmada en versos que revelan sus intensas emociones, sus luchas, derrotas y victorias, así como los momentos de plenitud, contemplación e intimidad con el Dios verdadero.  

La antología poética  de David es un legado que hoy enriquece nuestra vida espiritual.  Sus versos podemos cantarlos, recitarlos como una oración, declamarlos, o simplemente, usarlos como el espejo en que identificamos nuestras propias vivencias.  Para muestra, le sugiero ver los siguientes tres  salmos. 

En el salmo 7, David reacciona ante acusaciones calumniosas que podrían dañar su reputación. Sus estrofas nos hacen notar la sorpresa, el aturdimiento, la indignación, la perplejidad que la situación le causó, al grado de considerar a sus acusadores como fieras despiadadas capaces de destrozar su alma.  Pero en medio de la intranquilidad, pone su confianza en el Juez divino, ante el cual apela a su inocencia y pide que el Supremo sea quien juzgue su causa. 

En el salmo 18, David reconoce la protección que durante toda su vida recibió del altísimo, cuando perseguido o en medio de cruenta batalla, Dios fue su roca, fortaleza escudo y  alto refugio.

En el salmo 19, dejando a un lado la agitación de las ocupaciones, supo detenerse a leer la revelación de Dios en su extraordinaria creación, e inspirado escribir que “los cielos cuentan la gloria de Dios”. En el mismo poema, exalta la trascendencia de la revelación escrita de Dios, Su Palabra, para que el ser humano cuente con toda la plenitud del conocimiento del creador. 

En todos y cada uno de los poemas de David, independientemente de las circunstancias que le dan origen, hay un eje transversal, y es la alabanza y adoración que definieron a David como un hombre conforme al corazón de Dios.

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