"Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y enterrado,escribe cosas dignas de leerse, o mejor aún, haz cosas dignas de escribirse... - Benjamin Franklin


miércoles, 10 de mayo de 2017

EL SERVICIO COMO DEBER

¿Quién de vosotros tiene un siervo arando o pastoreando ovejas, y cuando regresa del campo, le dice: “Ven enseguida y siéntate a comer”?  ¿No le dirá más bien: “Prepárame algo para cenar, y vístete adecuadamente, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después  comerás y beberás tú”? ¿Acaso le da las gracias al siervo porque hizo lo que se le ordenó?  Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que se os ha ordenado, decid: “Siervos inútiles somos; hemos hecho sólo lo que debíamos haber hecho.” Lucas 17.7-10

 “¿Quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?” 1 Cor. 4:7,

“Alábete el extraño, y no tu propia boca;
El ajeno, y no los labios tuyos”. Proverbios 27. 2

Comparto estas citas bíblicas para entonces hacer la siguiente reflexión: Si un siervo que hace lo que tiene que hacer se define a sí mismo como “Inútil”, ¿Cuál sería el calificativo para el que no cumple? Estimo que sería “Menos que inútil”. Pero la palabra “inútiles” es una expresión de modestia y humildad personal y  no significa que su servicio no valía, sino que nunca podría ser “excesivo” o digno de alabanza especial  sino es un servicio más allá del deber.

¿Por qué esperar alabanza  por hacer lo que tenemos que hacer? ¿Nuestra disposición de servir, depende de la actitud del amo?¿Debe uno exaltarse a sí mismo por sus logros?

Desde luego, Jesús, como nuestro Amo, es muy benévolo y bondadoso hacia nosotros. Nosotros, por nuestra parte, debemos evitar la jactancia. Por fieles que seamos, no es posible poner a Dios bajo obligación a nosotros, nadie tiene forma de “pasarle factura a Dios”. No tenemos ninguna razón para ser orgullosos; todo lo que tenemos, o somos, es debido a la gracia abundante de Dios.

JESÚS  NOS DA EJEMPLO.
 Uno de los hermosos ejemplos de Jesús como un siervo es cuando se ciñó una toalla, tomó un recipiente con agua y se inclinó a lavar los pies de sus discípulos. Aún más de cara al futuro,  continuará dando ejemplo:  Dios mismo se convertirá en “siervo” y servirá a los miembros de su casa que estén atentos, vigilando y esperando, con una fe viva, el retorno del amo. “Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá y hará que se sienten a la mesa y vendrá a servirles” (Lucas 12:37).

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