"Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y enterrado,escribe cosas dignas de leerse, o mejor aún, haz cosas dignas de escribirse... - Benjamin Franklin


lunes, 1 de octubre de 2018

BELLEZA TOTAL

 Me gusta la moda, me gusta el maquillaje, me preocupa subir de peso… en esas cosas  soy tan convencionalmente mujer como la mayoría.  Pero siempre trato de poner el concepto de la belleza en perspectiva. Por eso,  esta anécdota siempre me ha cautivado:

“Una vez una compañía cosmética realizó una competencia  pidiéndole a la gente enviar la foto de la mujer más hermosa que conocieran y la ganadora sería la imagen de su próxima campaña publicitaria.

Una carta que llamó la atención era de un pequeño muchacho. Él dijo que la mujer más hermosa vivía más  abajo en la calle de él. Ella jugaba a las escondidas con él, escuchaba sus problemas, y decía siempre que estaba orgullosa de él cuando él se despedía de ella. Él dijo, "tengo la esperanza de que  un día tendré una esposa tan bonita como ella." Cuando la carta y la foto de la mujer llegaron a manos del presidente de la compañía, él vio en la misma la imagen de  una mujer mayor con  arrugas en cada pulgada de su cara, con su pelo enmarañado amarrado atrás en un moño apretado, y  le faltaban varios dientes. El ejecutivo sonrió y dijo, "nosotros no podemos utilizar a esta mujer, porque entonces el mundo sabría que no necesitan nuestros productos para ser hermosos."

Esto me hace pensar un par de cosas:
1.   La belleza es más que una imagen externa. Lo que vemos en las portadas de las revistas puede no ser real. Sin embargo nuestra apariencia externa es importante. El considerar la belleza como solo como un concepto espiritual puede estar incompleto: Dios todo lo hizo hermoso en su tiempo. Su creación derrocha imágenes que nos causan admiración, agrado y atracción y eso es “belleza!

2.   Sentirnos bellas es una necesidad emocional de la mujer. Nos sentiremos bellos dependiendo del espejo en que nos miramos. En el espejo del mundo nos sentimos feos e inadecuados, nunca damos la talla, pero cuando nos miramos en el espejo de Dios (Su palabra)  nos damos cuenta que somos su especial  y única creación y que nuestro valor personal no depende de nuestra apariencia.

3.   Cuando mis años sigan pasando, Cuando mi cabello, mi rostro y cuerpo reflejen mi madurez, quiero estar mentalmente lista para asumir que cada edad tiene su belleza y que no tengo que resistirme a los cambios que la edad conlleva, pues  es ahí cuando se pondrá de manifiesto la salud de mi autoestima y mi sentido de valor propio. No pueden basarse en la imagen fabulosa de la eterna belleza y juventud. Falso de toda falsedad. Dice la Biblia, la eterna Palabra de Dios, que aunque este nuestro exterior se vaya desgastando, el interior se renueva día en día. (2 Corintios 4.16) 

Embellece y adorna tu corazón para Dios. 

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