"Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y enterrado,escribe cosas dignas de leerse, o mejor aún, haz cosas dignas de escribirse... - Benjamin Franklin


jueves, 1 de diciembre de 2011

CONTENTAMIENTO

 

Esta semana aprendí de memoria Filipenses 4:11-12, y hace unos días lo repetí con paz en mi corazón y una leve sonrisa en los labios cada vez que fue necesario:

“…he aprendido a estar satisfecho en cualquier situación en que me encuentre. Sé lo que es vivir en la pobreza, y lo que es vivir en la abundancia. He aprendido a vivir en todas y cada una de las circunstancias, tanto a quedar saciado como a pasar hambre, a tener de sobra como a sufrir escasez”.

Tenía planes de lavar y limpiar. Había poca agua y se fue justo cuando había llenado la lavadora.  He aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación.

Limpie lo mínimo con la reserva de agua que tenía; mientras la lavadora se detuvo sin completar  la primera tanda de ropa… Se fue la luz. He aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación.

Impedida de completar mis tareas caseras, salgo a la calle, en busca de unos materiales que necesito para una conferencia. Ya los había ubicado en una tienda en particular… Llego, y busco, y  ya no quedaban…. He aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación.

Regreso a casa y tengo planes de preparar mi almuerzo. Aun no llega la luz y es cerca del mediodía.  Pongo una sartén en la estufa, la enciendo… veo una débil llama  que empieza a desvanecerse… Se me acabó el gas… He  aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación.

Comí galletitas con queso y un vaso de te frío… En otras ocasiones llegué a quejarme cuando sucedían estas pequeñas cosas, pero la Palabra de Dios es viva y eficaz. Me acordé del corito: “El gozo que tengo yo, el mundo no me lo dio y como no me lo dio, no me lo puede quitar.”

No se trata de conformismo ni autoengaño. Se trata de que mi ánimo no dependa de las circunstancias, sino que mi ánimo domine sobre toda situación. Es un asunto de actitud.  Y es un asunto de una real comodidad con uno mismo, lo que yo llamo bienestar interior. Cuando se cuenta con un bienestar interior no se requiere  de grandes estimulos externos para saciarse y se mitigan notablemente los efectos de las carencias que se puedan experimentar.  

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