"Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y enterrado,escribe cosas dignas de leerse, o mejor aún, haz cosas dignas de escribirse... - Benjamin Franklin


martes, 7 de febrero de 2012

DE NUEVA YORK A MANILA


Aeropuerto JFK, Puerta 6  de la terminal 3. Espero la salida del vuelo 0173 de Delta con destino a Tokio Narita, punto de conexión  para continuar a mi destino final, Manila, Filipinas.  Soy la novedad entre las docenas de  personas con rostro asiático que me rodean. 

Un ligero dolor de cabeza me acompaña. Lo atribuyo al repentino golpe de aire frio (2 grados centígrados) que frizó mi cabeza por apenas un  minuto al salir a la calle para abordar el  transporte que me trajo al aero.
Oigo mi nombre el alto parlante. Quieren  chequear mi pasaporte.  Me preguntan por mi visa americana, les muestro donde está en el pasaporte. Me preguntan por mi visa para Japón y les aclaro que no voy a Japón, sino a Manila, y finalmente quieren saber sobre mi visa para Filipinas.  (Esta visa se obtiene en el destino ) verifican en el sistema y me devuelven mis documentos. Estamos listos para abordar . Me toca el asiento 63 G. Pasillo (Primera clase de atrás para delante),  Me esperan 14 horas de navegación aérea. 
Tokio. Hubiera querido saborear que hice una parada en Tokio, pero no! Llegamos tarde y el trámite me pareció absurdo: salir del avión, pasar otra vez por un punto de chequeo para regresar al mismo avión y al mismo asiento! Para  continuar 5 horas más en el gran pájaro de acero. 

Llegamos a Manila a las 11 de la noche,  para hacer una extensa cola en el area de migración. De ahí, al “Hotel's Lounge” para esperar el transporte del hotel que debió estar esperándome a mí, pero bueno,  llegó unos 15 minutos después.
Poco después de medianoche llego a Legend Villas, totalmente despabilada a pesar del trote de 24 horas viajando. 

Lo más extraordinario, un desayuno con 4 damas en un reencuentro único. Fuimos compañeras de estudio por un mes en hawaii en el 2004. Cuando me comuniqué con una de ellas para avisar que estaría en su país, coordinaron para reunirse conmigo. Son lideres cristianas muy ocupadas, y yo, una mujer sumamente privilegiada de tener amigos y familia en cada rincón del planeta. EL MUNDO ES DE MI DIOS. 

Con los ojos fritos, lucho por no dormir cuando debo estar despierta.  Los que han orado por mi viaje, muchas gracias, pidan que mi lucidez mental permanezca durante las próximas horas, cuando el objetivo de mi viaje tenga lugar. Vamos a trabajar en equipo con colegas del área de Recursos humanos para desarrollar la estrategia global de RRHH para Eclof Internacional, para  las regiones y países parte de la organización. Dios nos dé sabiduría y gracia.

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