"Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y enterrado,escribe cosas dignas de leerse, o mejor aún, haz cosas dignas de escribirse... - Benjamin Franklin


domingo, 29 de julio de 2012

NEHEMIAS: MANEJO DE UNA CRISIS INTERNA



“Cuando haya sangre en las calles, compra propiedades”  expresión atribuida al Barón de Rothschild, y acuñada por aventajados hombres de negocios a lo largo de décadas.  Al parecer esta estrategia de negocios ya era harto practicada aun en tiempos bíblicos.  En la historia de Nehemías, se cuenta que el  pueblo judío  había sufrido ataques despiadados por naciones enemigas, la ciudad estaba en ruinas, y la gente estaba desmoralizada hasta que Nehemías llegó y emprendió la enorme tarea de levantar los muros y restaurar las puertas. Hay un punto en la narración en que el líder y su equipo han superado muchos desafíos: burlas, descalificaciones, trampas y amenazas de enemigos declarados.

Pero Nehemías recibiría quejas de problemas internos de relación sumamente graves, que podrían dar al traste con todos los esfuerzos  hasta ahora realizados. 

Resulta que (por causa de las devastaciones que por tanto tiempo habían sufrido), muchos judíos se habían endeudado y sobre-endeudado hasta más no poder. Sus propiedades, sus recursos e incluso sus hijos ya habían  caído en manos de los prestamistas usureros, que eran nada más y nada menos que sus propios conciudadanos.  ¡Resulta que tomaban dinero prestado hasta para pagar impuestos! 

Los que estaban a tiempo completo apoyando la reconstrucción del muro, ni siquiera podían contar con labrar las pocas tierras que tuvieran en su poder, por tanto, además de la crisis financiera, se produjo una crisis alimentaria. Entonces, los ya empobrecidos  individuos estaban agobiados y sin anclas. Y acuden al líder, con la esperanza que, también en este asunto, Nehemías pudiera ser el canal de solución. 

¿Ha visto usted a un líder enojado? Yo lo he visto, y es intimidante, sobre todo porque debe ser inusual.   Nehemías se enojó enormemente con esta información. Y es que la usura estaba terminantemente prohibida en la ley judía, y seguro le habrá parecido grotesco e inaceptable que los judíos ricos se aprovecharan de la crisis para apropiarse de los bienes de sus prójimos, y peor todavía, usar la práctica ajena a su cultura de tomar como esclavos a los hijos de sus vecinos cuando una deuda resultaba impagable. 

El enojo es un buen síntoma de que un líder no es indiferente ante la inequidad y a la injusticia. Recodemos la justa indignación de Jesús ante aquellos que transformaron el templo en un mercado (de paso creo que ahora debe estar más indignado que nunca). 

A pesar de su enorme ira,  Nehemías enseguida nos cuenta que se detuvo a meditar el asunto. Y luego reprendió a los opresores,  realizó una asamblea, en la que, en vez acusar preguntó si era cierto que le cobraban usura a sus vecinos.  Puso su experiencia personal de cómo había gastado de sus propios recursos para rescatar hijos esclavizados por acreedores extranjeros, pero que no podía concebir que entonces esta práctica también se presentara entre ellos como hermanos.

Solicitó encarecidamente que las propiedades fueran devueltas y condonados todos los intereses. El liderazgo servicial y el ejemplo positivo de Nehemías, le sirvieron para obtener una respuesta de obediencia y reconciliación entre aquellos hermanos en conflicto. Asumieron regresar a los principios muy claros establecidos en la ley de Dios que protegían a aquellos en dificultad financiera. 

Luego,  como en tiempo de austeridad se requiere disciplina,  Nehemías también trazó el ejemplo renunciando a los honorarios y privilegios que su posición conllevaba, de manera que los tributos que los pobres debían pagar para sostener aquella estructura de gobierno, no fueran un obstáculo para sanar a una sociedad lastimada, empobrecida y fatigada, que apenas empezaba a vislumbrar la esperanza de resurgir. 

Gthompson 29-7-12

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