"Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y enterrado,escribe cosas dignas de leerse, o mejor aún, haz cosas dignas de escribirse... - Benjamin Franklin


jueves, 4 de enero de 2018

REINGENIERIA: EL DESAFIO DE TRANSFORMAR UNA ORGANIZACIÓN

“Nadie remienda un vestido viejo con un retazo de tela nueva, porque el remiendo fruncirá el vestido y la rotura se hará peor.” –Jesús. (Mateo 9:16)

Las organizaciones que quieren permanecer en el tiempo tienen que vivir en proceso de mejora, y más aún, de transformación. A finales del siglo XX, fueron muchos los enfoques gerenciales que revolucionaron  el modo de ser y hacer empresa.

Entre esos enfoques está la Reingeniería, a la que, en su momento, personas  afectadas percibieron más bien de forma negativa por que implicaba la desaparición de puestos y despidos de considerable cantidad de colaboradores.

Se atribuye a Michael Hammer y James Champy  ser los precursores de la reingeniería, a la cual definieron como “la revisión fundamental y el rediseño radical de los procesos para alcanzar mejoras espectaculares en medidas críticas y componentes de rendimiento, tales como calidad, costos, servicio y rapidez de entrega”.

Las instituciones que se abocan a estos procesos de transformación se pueden ver tentadas a “remendar con retazos nuevos (manuales  de políticas y procedimientos nuevos, rediseño de marca, nuevas tecnologías,  etc) un vestido viejo (una mentalidad no abierta al cambio y que hace resistencia a implementarlos, estructuras desfasadas que no encajan, querer implementar novedades con un personal que no ha sido preparado para los mismos…).

Las sabias palabras de Jesús nos enseñan que dichos “remiendos” provocan una “rotura peor”, es decir, las soluciones complican el problema. Por tanto, es recomendable respetar la agenda de cambios que garanticen los resultados, adoptando con firmeza las decisiones pertinentes con las implicaciones que estas tengan.  De lo contrario, la alternativa es la extinción paulatina o repentina de la institución, en perjuicio de muchos.

 La innovación implica en el mejor de los casos, despojarse por completo del traje roto, y revestirse de uno nuevo.