"Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y enterrado,escribe cosas dignas de leerse, o mejor aún, haz cosas dignas de escribirse... - Benjamin Franklin


viernes, 22 de junio de 2018

SOLIDARIDAD COMO ESTILO DE VIDA


Los pobres siempre estarán con nosotros, dijo Jesús. La historia humana ha transcurrido en ese calamitoso escenario de desequilibrio entre riqueza y pobreza. Pero es una condición acentuada por nuestro egoísmo y pecado como seres humanos. Si me dejo contagiar del sentir de Dios, de la compasión que siempre él ha modelado,  aun cuando mi ser insista en ser egoísta y autocomplaciente, hay una vocación, un llamado de conciencia que me hace infeliz si no presto atención a la necesidad que me rodea.

En la medida en que crecemos espiritualmente, la solidaridad se impregna y se entreteje en nuestra existencia y se transforma en un estilo de vida.  Hay que ser solidarios con otros, no considerarnos distintos o superiores, sino seres humanos iguales. Dios nos ha creado para vivir en comunidad y nos ayuda por medio de su Espíritu Santo para realizarlo en formas que resaltan nuestra solidaridad humana. .  La Escritura, nos insta  “Abre la mano a tu hermano”[i]

La solidaridad de este estilo de vida no es solamente para los que son como uno, sino que hay una habilidad especial para identificarse con el necesitado y ayudarlo a suplir sus necesidades específicas. Cristo demostró por su manera de vivir solidaridad con la gente de su tiempo. Era conocido como amigo de pecadores, y dio su vida por ellos. Nosotros podemos demostrar solidaridad con todas las personas porque todos necesitamos el perdón y la fuerza que él puede darnos. Podemos compartir la carga de otra persona, a pesar de nuestra propia debilidad, porque Cristo nos ayuda a sentir esta hermandad con la persona, y nos da fuerzas para actuar. Podemos alentar a otros aun cuando nosotros también necesitamos ser alentados.

Cuanto más solidarios somos, cuanto más amamos, cuanto más respetamos a las personas, cuanto más compartimos las necesidades de otros, más crece nuestra solidaridad. En esta forma, por medio de nuestro estilo de vida, es que provee esperanza. No es una vida amargada, pesimista, viendo todo negativo y catastrófico. Responde positivamente a las enseñanzas de la Biblia en cuanto a la esperanza que debemos incorporar en nuestra vida diaria.


[i] Deuteronomio 15:7-11