lunes, 19 de noviembre de 2012

HOY LLORAMOS COMO JESÚS LLORÓ EN BETANIA




Jesús lloró”, (San Juan 11:35), es una de las citas más cortas del Nuevo Testamento. Estas dos  palabras hacen ver que el Señor Jesús tenía sentimientos emocionales como toda persona humana; tenía un corazón que se conmovía ante situaciones penosas. La ocasión en que el Nazareno estuvo compungido y derramó lágrimas, fue ante la tumba de Lázaro, hermano de Marta y María de Betania. Todo indica que los miembros de esta familia tenían estrecha relación con el predicador de Nazaret de Galilea que ambulaba por toda la tierra de Palestina.

La manifestación de sentimiento emocional de Jesús, nos hace creer que Él puede estar compungido continuamente por las penas que causan dolor, sufrimientos, miseria, explotación humana, injusticia, o muerte súbita, que a veces puede ser violenta.
En el caso de Lázaro, el hermano de Marta y María, éstas estuvieron apenadas, pero con esperanza. Por eso Marta le dijo a Jesús: “Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto”. (San Juan 11:21). Esto es contrario a lo que acontece con muchas familias que están amargadas y desconsoladas por la condición en que viven, porque no tienen fe, ni esperanza de recibir ayuda competente, ni mejoramiento predecible.

Las hermanas Marta y María de Betania, así como otros miembros de la comunidad, tenían confianza en que la presencia e intervención de Jesús hubiera de servir para que Lázaro no muriera; contrario a esta certeza, el deseo de gente en estos días, en innumerables lugares y situaciones, es de tener disponibilidad de salubridad preventiva, asistencias médicas y servicios hospitalarios; mas, no alcanzan obtener éstas atenciones.
El evangelista nos dice en San Juan 11:7, que Jesús respondió al llamado de las dos amigas acerca del estado de Lázaro. El Maestro fue a acompañar a las dolientes y llora ante la tumba del fallecido hermano. Incontables familias llaman hoy, pidiendo auxilio, pero no reciben respuesta a sus súplicas y deseos.

Muchos se peguntan ahora, ¿a quién se puede pedir  que los acompañe en el sufrimiento, el dolor, y/o la muerte?  Cuantiosas personas son las que “levantan los ojos a lo alto” y miran a su alrededor preguntándose: “¿De dónde vendrá mi socorro?” (Salmo 121:1). Son innumerables los que claman como el perturbado poeta de los Salmos, diciendo: “Clamo desde lo profundo” (Salmo 130:1) del valle de la desolación, de las entrañas de los barrios marginados, de las comunidades que están en continuo estado de desesperanza, de hogares quebrantados, de hermanos en conflicto, de matrimonios en desbandada y que habitan en chozas de cartón, yagua, tejamanil y barro.

Multitudes anhelan respuestas positivas e inmediatas de atención de servicios para tranquilizar sus corazones y calmar sus atribuladas mentes. Numerosas personas desean tener esperanza de respuestas para curar sus heridas, aliviar sus dolores y cambiar la pésima vida en que están.

Jesús lloró y muchos lloran por la falta de fe, esperanza y por la ausencia de oportunidades para alcanzar el bienestar  social. Los que imploran por la mejoría de su condición de vida, están llamados a reforzar su fe y ampliar su confianza; pues, “la esperanza mantiene firme y segura nuestra alma, igual que el ancla mantiene firme al barco.” (Hebreos 6:19).

Telésforo Isaac
Obispo Emérito Iglesia Episcopal/Anglicana
Santo Domingo, R.D.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

ESFUERZO Y VOLUNTAD



En una entrevista reciente, el Dr. Enrique Rojas, destacado escritor y psiquiatra,  planteaba el esfuerzo como una cultura. El esfuerzo tiene como ingrediente principal la educación de la voluntad. Educar la voluntad requiere “aplazar las recompensas”, tener la conciencia de no pretender gratificación inmediata, sacrificar lo cercano por lo lejano, saber esperar y saber continuar. 

El hombre de hoy recibe tantos estímulos a saciar sus deseos inmediatos,  momentáneos y sin continuidad, que pocos se trazan el camino de la madurez, en el que se quiere y se persevera con determinación en pro de algo relevante.
“Todo lo grande es hijo del esfuerzo y la renuncia, quien tenga la voluntad educada es más libre y puede llevar su vida a donde quiera, no eres más libre cuando haces lo que te apetece, sino cuando eliges aquello que te hace mejor persona” argumenta el Dr. Rojas. “Para tener voluntad hay que empezar a negarse y/o vencerse a sí mismo”. Esto es realmente difícil en los comienzos, pero es el único camino legítimo para aspirar a lo mejor y tener visión de futuro. 

Ambos términos planteados aquí, voluntad y esfuerzo, tienen espacio en el camino de la fe cristiana. En todo el contenido de la Biblia, hallamos a Dios animando y empoderando  hombres y mujeres a quienes encomendó una tarea trascendente. Está el caso de Josué, a quien le reiteró “Estaré contigo, pero esfuérzate y se muy valiente.” 

Por eso, me preocupa el triunfalismo de quienes en la vida espiritual creen que contar con el favor de Dios es como chistar los dedos y pedir un deseo al mitológico genio de la botella. Dios bendice mi fe, y mi deseo de cumplir “Su” buena, agradable y perfecta voluntad en mi vida, pero a la vez insiste en que el esfuerzo y el valor deben impulsar cada paso que doy, cada día hacia la gran meta.

jueves, 8 de noviembre de 2012

JOAN MANUEL SERRAT



Hoy encontré a Joan Manuel Serrat charlando apaciblemente en el lobby de un hotel y me he atrevido a interrumpirle para estrechar su mano y contarle cuánto aprecio su arte. Me respondió afable y  sonriente con un doble “gracias, gracias”. ¡Y yo doy gracias por las cámaras de los celulares! 

La música de Serrat invadía cada rincón de nuestro hogar en mis días de infancia. Especialmente los fines de semana, una y otra vez  la aguja lectora de sonidos surcaba las líneas del disco de larga duración a 33 revoluciones por minuto,  regalándonos un concierto de poesía magistralmente musicalizada.  Tendría yo  7 u 8 añitos. 

Me aprendí las letras, canción tras canción, especialmente de aquel álbum “Mediterráneo”. Una canción me hacía llorar como si fuera yo la nena que se fue y sus padres se preguntanQué va a ser de ti, lejos de casa”.  Aun hoy, cuando de pronto siento que mis batallas son infructuosas, canto una de estrofa de “vencidos” , rogando a Don Quijote que me haga sitio en su montura, que ya no puedo batallar”. Y la nostalgia de “Lucia”, “No hay nada más bello que lo que nunca he tenido, nada más amado que lo que perdí”.  Y la patética conclusión de Pueblo Blanco “…pero los muertos están en cautiverio, y no nos dejan salir del cementerio”.

♫♪Gloria a Dios en las alturas,
 recogieron las basuras 
 de mi calle siempre a oscuras…♪♫
 (¿Se habrá inspirado en mi país para escribir esta canción?)

Pero, para cerrar esta nota,  ya que   “Juré amor eterno y no quisiera quedar en entredicho”. “No hago otra cosa que pensar en ti”. 
Gthompson
7 nov 2012 

lunes, 29 de octubre de 2012

RELAX EN AFRICA




Hasta recrear en mi mente el breve instante en la selva africana sigue siendo útil  para evadir el torbellino de stress que suele azotarme cual formidable huracán. 

Karibu! (Bienvenida), El saludo hospitalario de los kenianos en Swahili, quizá la principal entre las  múltiples lenguas habladas en una nación compuesta por 46 grupos étnicos.  El color de mi piel me ayuda a confundirme entre ellos hasta tanto abro la boca. Entonces mi inglés occidental me delata, y tengo que explicar  en qué lugar del mundo está  República Dominicana. En los templos,  la experiencia es multilingüe y multiétnica. Se canta en una lengua, se predica en dos o en tres  a la vez, para satisfacer  la heterogénea feligresía.

Al concluir la reunión, una comida con los líderes de la iglesia me permite socializar más de cerca. Una dama se me acerca con una jarra agua y un lebrillo. No entiendo que significa hasta que me indican que es para lavar mis manos, antes de recibir los alimentos.  Nunca en ninguna parte me sirvieron bebidas con hielo. Nunca, ni siquiera en el hotel había pan en el buffet sino lo solicitaba expresamente.  Tuve que aceptar una y otra vez el brindis de té con leche muy caliente que en cada visita me ponían delante. 

En las calles el gran mercado abierto, exhibía hileras interminables de ropa de segunda mano en oferta. Las madres deambulan con sus bebes a la espalda sujetados con un gran paño.   Hay zonas de las que no tengo fotos, porque el chofer me recomendaba ni siquiera asomar la cabeza fuera del vehiculo. No me resultaba raro esto, es igual en algunos lugares de mi país.  Tranquilidad siempre sentí, resguardada por el experimentado chofer de entera confianza de la institución, que me trasladó diligentemente a todo lugar. 
Reuniones, talleres, almuerzos, visitas a zonas donde nuestra organización presta servicios microfinancieros, entrevistas con clientes, con personal de la institución llenaron mis días de sol a sol. Hasta que llegó aquel  día libre, disponible para pasear.  No podíamos ir lejos, así que, por 40 dólares podía pasar en vehículo y recorrer un trozo de la selva keniana, en la misma ciudad de Nairobi.  ¡Qué contrariedad era la opción del “Tour de la pobreza” que era más costoso!. Una empresa turística,  por una tarifa de 50 dólares, ofrece un paseo a la zona más deprimida de Kenia, un cinturón de miseria conocido como Kibera.  Figúrese usted, pagar para pasearse entre la miseria y la desgracia de los excluidos en el barrio marginado más grande de Kenia.


¡De Safari! Penetramos al Parque Nacional de Kenya  a  las 10 am.  Un recorrido de poco más de 3 horas  nos permitió un encuentro cercano con la vida salvaje: cebras, búfalos, antílopes,  cocodrilos, hipopótamos… nunca vimos a los leones, se nos dijo que a esa hora son muy holgazanes y  se ocultan a descansar hasta que les da hambre otra vez. (Si es así,  hambrientos,  no tengo ningún  interés de verlos, pensé).   
Siempre prohibido bajar del vehículo, hasta la zona en que nos encontramos con las Jirafas. Hermosas, impresionantes, simpáticas, quedé extasiada ante su estatura. Es la mascota que me gustaría tener, pero ¿Cómo la mantengo? ¿Dónde la hospedo?. 

Al bajar del auto y respirar aquel aire, sentí un relax que hacía meses no experimentaba y realmente pensé: La jungla urbana es mucho más peligrosa  y amenazante.