"Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y enterrado,escribe cosas dignas de leerse, o mejor aún, haz cosas dignas de escribirse... - Benjamin Franklin


jueves, 20 de mayo de 2010

SOLDADOS DE LA FE

Entre los símbolos que la Biblia contiene para ilustrar la persona del cristiano, está el concepto del soldado. Pablo le dice a Timoteo, refiriéndose a las luchas y esfuerzos que hay que asumir en el camino de la fe: “Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo.”[1]

Pero sin duda, donde más fehaciente se hace esta analogía es en la carta a los Efesios, capítulo 6: 10-20, donde el mismo Pablo insta a los creyentes a fortalecerse en el Señor y el poder de su fuerza, vistiéndose de toda la armadura de Dios. Esto así para poder estar firmes al batallar, no contra otros seres humanos, sino contra fuerzas espirituales que combaten contra el alma. Sin duda el poder del maligno es el poder más fuerte del universo después de Dios. Pero aun así los creyentes pueden resistirlo y derrotarlo con las fuerzas de Dios.

Lo que Pablo detalla a partir de entonces, es el conjunto de elementos que componían la indumentaria de protección y ofensiva de un soldado de la época, pero convirtiendo tales accesorios en una alegoría de una virtud espiritual:

“Manténganse firmes, ceñidos con el cinturón de la verdad, protegidos por la coraza de justicia, y calzados con la disposición de proclamar el evangelio de la paz. Además de todo esto, tomen el escudo de la fe, con el cual pueden apagar todas las flechas encendidas del maligno. Tomen el casco de la salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios.
Oren en el Espíritu en todo momento, con peticiones y ruegos. Manténganse alerta y perseveren en oración por todos los santos
.”

Tratemos de interpretar la utilidad de estos accesorios de batalla:

1.    El cinturón de la verdad. Un compromiso sincero para luchar y ganar la batalla de la fe.
2.    La coraza de la Justicia. Protegiendo órganos vitales como el corazón. La justicia es la principal protección del cristiano contra Satanás.
3.    El calzado del evangelio de la paz. Un compromiso de llevar el evangelio. El Evangelio es la razón por la que estamos en paz con Dios y queremos que otros lo estén también.
4.    El escudo de la fe. Arma de defensa. La fe es capaz de apagar los dardos de fuego (tentaciones) del maligno.
5.    Yelmo de la salvación. Casco que protege nuestra cabeza. La salvación es segura, no está en juego en la guerra espiritual. Pero el enemigo intentará sembrar dudas al respecto en nuestra mente acerca de nuestra salvación.
6.    La Espada del Espíritu. La palabra de Dios, es un arma ofensiva, la única necesaria para contraatacar, porque es más poderosa que cualquier arma del enemigo.
7.    La Oración, no es un arma, no es un accesorio, es una estrategia de guerra que nos reviste de valor y denuedo para batallar y vencer.

Como dice el clásico himno, pues: ¡Firmes y adelante, huestes de la fe, sin temor alguno que Jesús nos ve!



[1] II Timoteo 2:3

3 comentarios:

Miguel dijo...

EXCELENTE MEDITACION, BENDICIONES DESDE EL SALVADOR, CHAMBITASV@GMAIL.COM

Iván Tapia Contardo dijo...

Gracias y felicitaciones por su comentario sobre la armadura de Dios. He puesto un link a su sitio sobre la imagen del soldado, en nuestra meditación http://tesoro-en-los-cielos.blogspot.com/ ¡Bendiciones!

Georgina Thompson dijo...

Gracias Ivan por su comentario. Que el Señor le bendiga.