"Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y enterrado,escribe cosas dignas de leerse, o mejor aún, haz cosas dignas de escribirse... - Benjamin Franklin


lunes, 4 de enero de 2010

EL CAOS DE LA FAMILIA POSTMODERNA I

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El modernismo ya pasó, con sus ideales y sus héroes. Hoy el postmodernismo es una combinación de valores y principios tan licuados que se tornan confusos.  Y en ese mar de confusión el concepto de familia intenta mantenerse a flote.  La vida en familia es uno de esos temas de los que nunca se termina de hablar, porque es una institución, es como una empresa que tiene un punto de origen y va evolucionando, creciendo o menguando, prosperando o llegando a la bancarrota, con triunfos y reveses, alegrías y penas.


La familia como célula básica de la sociedad cumple un papel muy importante en la formación del carácter de una persona, y la realidad es que las diferentes crisis que pueden surgir en una familia son solo el reflejo de la crisis personal de cada uno de sus miembros, y especialmente de los padres, quienes representan la autoridad delegada por Dios en el hogar.


Una de las profesiones que más demanda de servicios está teniendo actualmente es la de los consejeros o terapeutas matrimoniales y familiares. Y eso es bueno, debería ser preocupante, pero en realidad es bueno, porque significa que hay mucha gente que ha entendido que no puede solo con los problemas de su familia, que quieren salvar su hogar y que prefieren ir a un terapeuta que a una corte a disolver un matrimonio.


Por 10 años he tenido la oportunidad de trabajar cada semana con un equipo de profesionales de la salud y la conducta con quienes producimos un programa llamado Integración Familiar. Esta experiencia ha sido muy enriquecedora para mí en lo personal, pues ha ampliado mi conciencia sobre la diversidad, profundidad, frecuencia y magnitud de la mayoría de las situaciones que se pueden vivir en una familia y de cuáles soluciones están disponibles para cada caso.


Una de las realidades que más me ha impactado hablando con los que saben, ha sido escuchar, que no hay fórmulas generales en la solución de los problemas familiares. Cada caso es distinto, cada situación tiene ingredientes particulares, e incluso hay casos en que no hay fórmula alguna. Esto parece una mala noticia, pero, la dura realidad es que  hay casos en que cualquier cosa que usted intente hacer para resolver un problema lo que hará es agravarlo.  Escuchar esto de boca de alguien a quien usted acude buscando ayuda es desconcertante. ¿Verdad?


En esta oportunidad introduzco una serie de reflexiones sobres los siguientes puntos:

1. Cuáles son las principales áreas de crisis que se viven en una familia

2. Qué cosas debe incluir un programa de prevención para evitar que la familia enferme

3. Quiero proponerle que haga una evaluación de la situación actual de su familia. Tendrá las pautas sobre cómo hacer esa evaluación

4. Los resultados que puede tener esa evaluación.


Continuará…