"Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y enterrado,escribe cosas dignas de leerse, o mejor aún, haz cosas dignas de escribirse... - Benjamin Franklin


viernes, 4 de diciembre de 2009

JARABE PARA LA ENVIDIA


¿Ha sentido usted alguna vez una intensa emoción de mala voluntad hacia alguien por sus éxitos, virtudes o talentos? ¿Ha codiciado o deseado despojar a alguien de lo que tiene y que usted considera merecer para usted? Si es así, entonces usted ha experimentado ENVIDIA. ¿En que consiste este sentimiento?, ¿Cómo opera?, ¿Cuáles son sus consecuencias y cómo podemos liberarnos de el?


La envidia es una de las principales causas de infelicidad y de que las personas se desprecien a si mismas. El hombre que codicia la esposa de otro, está descontento con la suya. El estudiante que envidia las calificaciones de otro, subestima sus propias capacidades. La mujer que envidia la apariencia física de otra, se acompleja con su propia apariencia y disminuye su autoestima.  En esencia la envidia es el anhelo de la alegría observada en otras personas. Este sentimiento y todo lo que nos puede guiar a hacia el, está inmortalizado en el cuento de Blanca Nieves, en el que la reina madrastra descubre que la belleza de la princesa es mayor que la suya y se propone destruirla para ocupar su lugar. Esto es lo insano de este sentir, cuando la gente cifra su satisfacción personal en el perjuicio de otros. Es maldad.

Por nuestra salud emocional deberíamos procurar eliminar estos sentimientos de nuestra vida, porque las consecuencias negativas son muchas: Hay desorden emocional, ansiedad, mal humor, amargura, insomnio, dificultad para interactuar con otras personas, y espiritualmente hay culpas, dudas, incredulidad y temores. Lo peor es que la persona envidiosa es incapaz de aceptar ayuda. Va acumulando veneno, y como una víbora, lo suelta tan pronto tiene oportunidad.  Es importante  trabajar en nuestras propias vidas, para superar cualquier vislumbre de envidia.

¿Qué hacer para vencer ese corrosivo sentimiento? Primero, admitir que es un sentimiento negativo y que hemos sido victimas de el. La Biblia nos exhorta sobre todo a no envidiar a los malos, aquellos que ha obtenido posesiones y fama por medio del fraude y la delincuencia. Y tampoco debemos envidiar ni provocar envidia entre hermanos. Debemos confesar la envidia como una mala conducta. Pídale a Dios que limpie su corazón, que le de nuevo sentido y propósito a su existencia, de modo que esté lo suficientemente ocupado en construir su vida y la de otros alrededor suyo,  que no tenga tiempo para codiciar lo ajeno y abrigar ese sentimiento que transforma su vida en un circulo vicioso de amargura e insatisfacción.  La envidia le hace sentirse miserable cada vez que otros exhiben algún logro.  Déle gracias a Dios, por quien usted es, por lo que usted tiene, compárese solo consigo mismo, compita solo consigo mismo y no con nadie más,  y medite en la palabra de Dios para orientar bien sus pensamientos. Y finalmente recuerde que la envidia es falta de amor, porque el amor no tiene envidia.