"Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y enterrado,escribe cosas dignas de leerse, o mejor aún, haz cosas dignas de escribirse... - Benjamin Franklin


miércoles, 19 de agosto de 2009

JOSUE, LIDERAZGO EN SU MAXIMA EXPRESION.

Como usualmente hace cuando tiene una gran causa que emprender, Dios elige una persona para llevar a cabo sus planes. 40 Años después de que el pueblo hebreo cruzara milagrosamente el Mar Rojo, su gran caudillo, Moisés, muere, cerrando un capítulo de la historia de Israel en su trayectoria hacia la tierra prometida. Un nuevo obstáculo está delante de ellos: el río Jordán.
Pero Dios se ocupó de ir preparando un líder: Josué era un joven ya conocido por su valentía, comunión personal con Dios y por ser fiel discípulo de Moisés. La Biblia nos revela cómo fue el proceso de desarrollo del potencial en este hombre. Al ser comisionado recibió reiteradamente la promesa de la presencia de Dios a su lado para cumplir el plan. “yo estaré contigo, como estuve con Moisés” “nadie te podrá hacer frente todos los días de tu vida”, Y también recibió de Dios una exhortación reiterada: “esfuérzate y se muy valiente”.

A. W. Tozer, predicador y escritor dijo:
"Dios está buscando personas por medio de las cuales puede hacer lo imposible. ¡Lastima que solo hagamos planes que podamos ejecutar por nosotros mismos! "

Entrar en la tierra prometida y conquistar a su población era una tarea humanamente imposible, sin embargo, Josué estuvo dispuesto a aceptar el desafío. Y lo consiguió: el evidente respaldo de Dios a Josué le hizo ganar la influencia necesaria delante del pueblo, que a una se dispuso a seguir al líder a pie juntillas, y por lo visto, a Josué le fue mejor a Moisés, cuyo liderazgo fue frecuentemente criticado y desestimado.

John Maxwell dice: “El liderazgo es un proceso y es complicado: tiene muchísimas facetas: respeto, obediencia, experiencia, fortaleza emocional, habilidad para tratar con la gente, disciplina, visión, impulso, oportunidad… y la lista sigue..."

El ejemplo de Josué nos enseña que siempre se puede mejorar.

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