"Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y enterrado,escribe cosas dignas de leerse, o mejor aún, haz cosas dignas de escribirse... - Benjamin Franklin


miércoles, 26 de agosto de 2009

LA FUERZA DE UNA MUJER CRISTIANA - 1 DE 3-

INTRODUCCION

Las escrituras dicen en Proverbios 31: 25 “Fuerza y honor son su vestidura;
Y se ríe de lo por venir” También dice en Proverbios 31: 17: “Ciñe de fuerza sus lomos, Y esfuerza sus brazos”. Dos conceptos relacionados con una mujer ejemplar: FUERZA Y ESFUERZO.


Sin duda, Dios le da fuerza a la mujer cristiana. Como en todo lo demás que Dios nos da, nos convertimos en administradoras, mayordomos de ese don. También somos responsables de usarlo correctamente y de rendir cuentas de cómo lo usamos.


Así que mi hermana, has un inventario de las fortalezas que Dios te ha dado. ¿Cómo las has usado? El Señor te ha vestido con fortaleza. Que te parezca poca o mucha, no es el asunto. El punto es: necesitas usar esas fuerzas en alguna forma. La has de dirigir en alguna dirección, correcta o incorrecta.


En esta ocasión mi deseo es que logremos dirigir esa fuerza por la vía correcta: La vía del Señor. Con la ayuda de Dios, me propongo presentar tres grandes principios que pueden asegurar nuestro caminar en la perfecta voluntad de Dios para el resto de nuestras vidas. Mi oración es que incorporemos estos tres principios en cada decisión que tomemos. Oremos y abramos el corazón al Espíritu Santo para que nos enseñe.


  1. LA FUERZA DE UNA MUJER CRISTIANA.

El primer principio general, pero gran principio para asegurar su caminar en la perfecta voluntad de Dios para su vida, es: “La fuerza de una mujer debe ser invertida en su Dios”


Deut. 33:25 declara: “como tus días, serán tus fuerzas.” El Señor nos dará suficientes fuerzas para hoy. El ha prometido “no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal”. Lo vas a lograr, querida hermana, si usas la provisión diaria de fuerza que Dios te da.



Usa tu fuerza en el Señor, no en ti misma. pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán. Isaías 40:31- Serás enriquecida con su gozo, y el gozo del Señor es tu fortaleza ( Nehemìas 8:10). Evitarás colapsar y serás refrescada diariamente en tu espíritu.


Hermana, ¿Cuál es la obra más grande que podrías llegar a hacer? La Biblia dice en Marcos 12:30-31: “Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éste. No es un desperdicio para una mujer invertir su fuerza en Dios, es la obra más grande que ella puede hacer.

¿Cómo entonces puede una mujer invertir su fuerza en Dios? La Biblia está llena de algunos maravillosos ejemplos de mujeres que recorrieron este camino antes que nosotras:

Veamos algunas:

· Ana, usó su fortaleza en oración y ayuno. Lucas 2:37
· Otras mujeres usaron su fuerza en reuniones de oración. Hechos 1:14

· Ana, madre de Samuel, oró fervientemente. 1 Samuel 1:10

· Junia fue misionera, Romanos 16:7

· La mujer del pozo, ayudo a ganar su pueblo para Cristo Juan 4:39

· Rahab reunió su familia para salvarla. Josué 6:23

· Las hijas de Felipe predicaban el evangelio. Hechos 21: 8,9.

· Tabita fue una discípula, y tuvo un ministerio que ayudaba haciendo túnicas para las viudas. Hechos 9:36-39

· Febe era ayudante en la obra del Señor. Romanos 16, 1-2

· Mujeres sirvieron al Señor con sus bienes (Evangelios)

· Maria ungió a Jesús con un ungüento muy costoso y se sentaba a sus pies y escuchaba su palabra. Juan 12:3, Lucas 10:39

· La viuda dio lo que tenía

· Otra María aportaba para el sustento del Hijo de Dios ( Lucas 8:3)

· Priscila ministraba para el Señor con su esposo Aquila. Romanos 16: 3-

· Trifena y Trifosa trabajaban para el Señor. Romanos 16:12

Esta es solo una lista parcial de mujeres que usaron sus fuerzas para el Señor. El Señor las tomó a todas en cuenta, sin importar si lo que hicieron fue grande o pequeño. Mi amiga, dentro de un millon de años y por toda la eternidad, seràs dichosa si usas tus fuerzas para Dios.

En la segunda parte, el principio que detallaremos es "Las fuerzas de una mujer cristiana, deben ser invertidas en su esposo"... esperalo.

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