"Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y enterrado,escribe cosas dignas de leerse, o mejor aún, haz cosas dignas de escribirse... - Benjamin Franklin


sábado, 13 de febrero de 2010

BUENOS FRUTOS X - TEMPLANZA, EL FIN DE LA SERIE

Ser templados es tener control de nosotros mismos,  de nuestros impulsos, acciones, decisiones, deseos y apetitos.  Templanza equivale a dominio Propio, autodominio, autocontrol.  Es madurez emocional, que le permite a uno evitar conductas perjudiciales, nos impide actuar sin reflexionar y sin medir consecuencias.  Es una disciplina personal.

Alguien dijo:
 "Donde subsiste esta virtud, la tentación puede tener poca influencia”.
“Un hombre sin templanza es como un barco que no ha podido afrontar los golpes de las olas.  Un hombre sin templanza es como un instrumento que se parte a la hora de ser afinado para las más dulces notas.”
 “Como ciudad derribada y sin muro es el hombre cuyo espíritu no tiene rienda” Proverbios 25:28

Vivimos en un mundo que no valora la templanza. Se nos dice que no debemos de reprimir nuestros deseos. Cuando permitimos que el Espíritu Santo domine nuestra vida, El produce en nosotros el fruto de su presencia - entre lo cual se encuentra la cualidad de la templanza. Cuando caminamos bajo nuestras propias fuerzas, nuestro nivel de dominio propio depende de nuestra disposición, de nuestro humor, de nuestra personalidad; cuando caminamos en el poder del Espíritu, tenemos una fuerza sobrenatural.

Muchas personas creen que la templanza significa nunca sentir emociones. Sólo tenemos que leer unas pocas páginas de los Evangelios para darnos cuenta de que nuestro Señor sentía emociones fuertes. Lloraba, se enojaba, hacia bromas, y de muchas otras formas mostraba emoción. Más bien, la templanza es tener emociones perfectamente canalizadas y controladas.

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