"Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y enterrado,escribe cosas dignas de leerse, o mejor aún, haz cosas dignas de escribirse... - Benjamin Franklin


miércoles, 21 de abril de 2010

MUJER VIRTUOSA

Inspiradas en la mujer virtuosa de Proverbios capítulo 31, se han escrito muchos libros y artículos, se han escuchado muchos mensajes y charlas. La razón de todo es que esta mujer de quien nos habla la Biblia, es un ejemplo digno de imitar: es ella simplemente el prototipo de mujer Dios quisiera encontrar en cada mujer cristiana.

Virtud es la disposición constante del alma, que nos invita a obrar bien y evitar el mal. Yo entiendo entonces que una mujer virtuosa es una que ha llegado a cultivar en su vida toda una serie de cualidades que van desde la honradez y la diligencia hasta la gracia y la sabiduría.

El mundo de hoy ha llegado a un plano de deterioro tal que ya a un alto porcentaje de las mujeres no les preocupa ese asunto de las virtudes, la moralidad y el recato. La degeneración actual nos quiere vender la idea de que esta mujer que presenta la Biblia y cualquier otra que tenga una filosofía de vida similar está pasada de moda, en discordancia con la sociedad  y por ende no es un modelo a seguir.

Pero Dios en su misericordia nos ha dejado por escrito el ejemplo, el paradigma, la referencia de esta mujer, como el parámetro  de lo que es una mujer realizada a plenitud.

El Señor resalta la actitud de esta mujer virtuosa dentro del hogar.  La relaciona básicamente en el seno de su familia. Es decir, que la mujer que agrada a Dios es aquella que se deja guiar por el propósito  divino de salvaguardar la familia por encima de todas las filosofías, enseñanzas y atractivos materiales de este mundo.

Esta mujer virtuosa no es una mujer conformista, de  esas que se resignan al sufrimiento, a la miseria y al abandono.  Pero tampoco es el prototipo extremo de la mujer “liberada” del siglo 21, para la cual la familia se supone que es importante, pero que rehuye a tal compromiso, y que se lleva bien solo con aquellos que le prodigan la consideración y los derechos que ella exige.

La mujer virtuosa es feliz: ella es el apoyo de su esposo. Es difícil para él prescindir de ella. Ella no compite con su marido, sino que lo apoya, lo exalta, le hace más ligera la carga; es una mujer eficiente en realizar las cosas que le corresponden y él puede confiar y descansar en ella.

La mujer virtuosa es difícil de hallar, es escasa y se la compara en la Biblia a las piedras preciosas. Una mujer así es un refugio para su esposo, es un refugio para sus hijos y un testimonio para el pueblo. Esa es la mujer que dará a la patria hijos seguros de sí mismos, responsables y conscientes de sus deberes y obligaciones. Esa es la mujer que brindará prosperidad espiritual y material a su familia.

La mujer virtuosa no busca las glorias de este mundo. Sino que en su obediencia al Señor trabaja por el bienestar de los suyos. Su entrega y dedicación, su servicio y sabiduría, provocan la admiración de todos los que tienen el privilegio de conocerla y estar cerca de ella.

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